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Cultivos de coca en Colombia se disparan tras acuerdo de paz 2016

Diez años después del histórico acuerdo de paz, Colombia enfrenta un aumento del 50% en cultivos de coca. Nuevos actores criminales controlan el narcotráfico.

Cultivos de coca en Colombia se disparan tras acuerdo de paz 2016
Fuente: xataka.com/magnet/colombia-esperaba-que-acuerdo-farc-llevase-paz-al-pais-decada-despues-negocio-coca-esta-auge

El incremento inesperado de cultivos tras la firma del acuerdo

La firma del Acuerdo de Paz entre el Gobierno colombiano y las FARC el 24 de noviembre de 2016 representó un hito histórico que prometía transformar la realidad del país. A una década de ese acuerdo, el panorama respecto a los cultivos de coca en Colombia revela una realidad paradójica: lejos de disminuir, la superficie destinada a estas plantaciones ha experimentado un crecimiento sostenido que cuestiona el éxito de las políticas implementadas.

Mientras la comunidad internacional esperaba que la erradicación del conflicto armado conllevara la reducción del narcotráfico, los datos oficiales evidencian lo contrario. Según estimaciones de la ONU, entre 2018 y 2023 la superficie cultivada con coca aumentó aproximadamente un 50%, alcanzando 253.000 hectáreas. Este crecimiento representa una de las mayores paradojas en la historia reciente de Colombia.

El cambio de protagonistas en el negocio del narcotráfico

Uno de los hallazgos más significativos derivados del análisis realizado por el Financial Times es que el Acuerdo de Paz no eliminó el narcotráfico, sino que transformó sus protagonistas. Las FARC, organización guerrillera que durante décadas ejerció un férreo control sobre amplios territorios productores de coca, fueron reemplazadas por grupos criminales cuya motivación es fundamentalmente económica, no ideológica.

En el nuevo mapa del narcotráfico colombiano destacan tres actores principales. El primero es el Ejército de Liberación Nacional (ELN), organización guerrillera que ha expandido su influencia hacia Venezuela. El segundo grupo está conformado por disidentes de las FARC que rechazaron el acuerdo de paz y continuaron sus actividades ilegales. El tercero, y quizás el más relevante, es el Ejército Gaitanista, conocido también como Clan del Golfo (EGC), formado por paramilitares de orientación derechista que según María Victoria Llorente, directora de la Fundación Ideas para la Paz, constituye actualmente "la mayor organización criminal de Colombia".

La incapacidad estatal de ocupar territorios abandonados

El núcleo del problema radica en que el Estado colombiano no logró ocupar el espacio territorial dejado por las FARC tras su desmovilización. Esta ausencia institucional creó un vacío que fue rápidamente capitalizado por otras organizaciones criminales interesadas en el negocio de la cocaína. Toby Muse, reportero especializado en narcotráfico y autor de la obra 'Kilo', sintetizó esta problemática al señalar que las FARC claramente informaron al Gobierno: "Este territorio es tuyo ahora, tienes que introducir un mínimo de ley y proteger a los campesinos". Sin embargo, agregó Muse, "el Gobierno fue incapaz de tomar el control. Otros grupos lo hicieron y eso generó un nuevo ciclo de violencia".

Cifras que evidencian el fracaso de políticas de sustitución

Más allá del incremento en extensión, los datos presentan un panorama aún más complejo. Los datos de la ONU también registran un aumento significativo en el rendimiento por hectárea cultivada, fenómeno que coincide temporalmente con la decisión gubernamental de abandonar las fumigaciones aéreas con glifosato en 2022. Esta medida, adoptada originalmente por preocupaciones medioambientales y sanitarias, dejó las plantaciones más vulnerables a mejoramientos técnicos implementados por los grupos criminales.

El presidente Gustavo Petro ha insistido recientemente que las proyecciones para 2026 sitúan los cultivos de coca en torno a 253.358 hectáreas, afirmando que esto constituye una reducción respecto a 2025. No obstante, esta cifra sigue siendo superior a la estimada por la ONU para 2022, lo que cuestiona directamente el éxito de los programas de sustitución de cultivos impulsados hace una década. En 2017, el Transnational Institute reportaba que se estaba ejecutando un ambicioso "plan de sustitución de cultivos" que buscaba eliminar 50.000 hectáreas en apenas un año mediante incentivos económicos.

Profesionalización y sofisticación del negocio de la coca

El análisis del Financial Times reveló que las nuevas generaciones de narcotraficantes han "profesionalizado" significativamente la producción de cocaína en Colombia. Esto incluye la implementación de nuevas variedades de plantas, prácticas agrícolas optimizadas, procesamiento más sofisticado y mejoras sustanciales en los laboratorios clandestinos. Algunos grupos criminales, aprovechando su control territorial, han diversificado sus actividades hacia negocios como la minería ilegal de oro.

Impacto global del aumento de producción colombiana

El incremento de cultivos de coca en Colombia tiene repercusiones que trascienden las fronteras nacionales. Según el Informe Mundial sobre Drogas 2025 de Naciones Unidas, la producción global de cocaína se disparó casi un 34% entre 2022 y 2023. El consumo mundial aumentó de 17 millones de usuarios en 2013 a aproximadamente 25 millones en 2023, consolidando a la cocaína como "la droga ilícita con mayor crecimiento" a nivel internacional.

En Europa, el panorama también refleja transformaciones importantes. El Informe Europeo sobre Drogas 2024 señala que la cocaína interceptada en el continente se redujo un 20%, pasando de 419 toneladas en 2023 a volúmenes inferiores. Sin embargo, la Unión Europea advierte que el número de incautaciones aumentó de 95.000 a 97.000 operaciones, sugiriendo que los narcotraficantes han adoptado estrategias de envío más fragmentadas para evadir controles aduanales.

Giro hacia métodos alternativos de erradicación

Ante la persistencia del problema y el aumento en el rendimiento de los cultivos, el Gobierno de Petro ha optado por retomar las fumigaciones con glifosato, esta vez utilizando tecnología de drones. Esta reversión de la política anterior demuestra la complejidad de enfrentar el narcotráfico sin afectar significativamente el medio ambiente y la salud pública, un equilibrio que ha demostrado ser extremadamente difícil de lograr en la práctica.

Reflexión final: una década de resultados mixtos

A diez años del Acuerdo de Paz de 2016, el balance respecto a los cultivos de coca en Colombia presenta un saldo que dista mucho de los objetivos originales. Si bien el conflicto armado ha disminuido su intensidad, la estructura del narcotráfico se ha adaptado, sofisticado y expandido. La producción de cocaína continúa creciendo, los actores involucrados han cambiado pero mantienen el negocio operativo, y la presencia estatal sigue siendo insuficiente en amplios territorios del país. El desafío que enfrenta el Estado colombiano trasciende la simple erradicación de cultivos y requiere una estrategia integral que combine presencia institucional, alternativas económicas viables para campesinos y coordinación internacional efectiva.

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