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Rumanía usa explosivos para salvar central nuclear

Rumanía empleó explosivos y dragado en el Danubio para mantener operativa su central nuclear de Cernavodă durante sequía histórica y ola de calor récord.

Rumanía usa explosivos para salvar central nuclear
Imagen: xataka.com. Uso informativo; los derechos pertenecen a su titular.

La crisis del agua amenaza a la central nuclear

La central nuclear de Cernavodă representa aproximadamente una quinta parte de la capacidad de generación eléctrica de Rumanía, por lo que su funcionamiento resulta crítico para la estabilidad del sistema. Sin embargo, durante el verano de 2026, una sequía excepcional y una ola de calor sin precedentes pusieron en riesgo esta infraestructura energética vital. El descenso alarmante de los niveles del río Danubio, la principal fuente de refrigeración para la central, obligó a las autoridades rumanas a tomar decisiones extraordinarias para mantener la producción en marcha.

El 28 de julio, la operadora estatal Nuclearelectrica decidió detener de forma preventiva y controlada la Unidad 1 de esta instalación debido a la caída crítica del nivel del río. La Unidad 2 continuaba operando, aunque bajo vigilancia constante de los parámetros de captación de agua. Esta medida refleja la gravedad de la situación: cuando el caudal disponible desciende por debajo de los umbrales seguros, la central no puede mantener los sistemas de enfriamiento en condiciones operacionales.

Cómo funciona el sistema de refrigeración nuclear

La instalación alberga reactores CANDU, que utilizan agua pesada en sus circuitos nucleares completamente aislados del agua captada del río Danubio. El agua extraída del río cumple una función diferente pero igualmente esencial: enfriar los condensadores de las turbinas y otros intercambiadores de calor del sistema. Cuando el nivel del Danubio baja significativamente, la central no dispone del caudal necesario para mantener estos procesos, obligando a los operadores a reducir la potencia o detener preventivamente la unidad.

Este escenario no representaba una emergencia nuclear en sentido técnico, sino un problema operacional que impedía continuar con la generación de electricidad dentro de los márgenes de seguridad establecidos. La solución requería actuar sobre los obstáculos físicos del río que limitaban el flujo de agua disponible.

Explosivos para remover obstáculos en el cauce

Ante esta situación crítica, los equipos responsables de la central identificaron una formación rocosa llamada Pârjoaia que obstaculizaba el paso del agua hacia el sistema de toma de Cernavodă. Para solucionar este problema, las fuerzas navales rumanas implementaron una operación de demolición controlada utilizando aproximadamente 180 kilogramos de explosivos distribuidos en varias detonaciones precisas.

Aunque las explosiones generaron titulares espectaculares, su propósito técnico era más modesto pero funcional: dislocar la formación rocosa para permitir las fases posteriores de la intervención. Los fragmentos resultantes serían retirados mediante dragado, preparando así el terreno para modificaciones provisionales en la distribución del caudal del río.

Barrera submarina para maximizar el flujo de agua

La operación continuó con una segunda fase más compleja: el dragado del fondo del río y la construcción de una barrera provisional bajo el agua. El plan contemplaba hundir cuatro barcazas cargadas con piedra para reducir el caudal que se desviaba por el brazo Bala, orientando así un mayor volumen de agua hacia el Danubio Viejo y, posteriormente, hacia el sistema de canales que alimenta la toma de Cernavodă.

Esta intervención no pretendía alterar permanentemente el curso del Danubio, sino redistribuir temporalmente un caudal cada vez más escaso. El objetivo era ganar tiempo mientras continuaba la sequía, extendiendo durante algunos días más la operación de la Unidad 2 y evitando una parada completa que habría agravado aún más la crisis energética nacional.

Retrasos operacionales durante la ejecución

Sin embargo, el cronograma inicial enfrentó complicaciones. El hundimiento de las cuatro barcazas destinadas a formar la barrera submarina tuvo que ser aplazado porque las condiciones del río no permitían ejecutar la maniobra con los estándares de seguridad requeridos. Aunque las detonaciones habían permitido avanzar en la remoción del obstáculo principal, aún no garantizaban que llegara más agua hasta la captación de la central en los plazos previstos.

Incluso suponiendo que la barrera funcionara según lo planificado, su impacto sería limitado: únicamente prolongaría durante algunos días la actividad de la Unidad 2, sin resolver la sequía de fondo ni asegurar el funcionamiento sostenido a largo plazo de la instalación.

La tormenta perfecta: sequía, calor y demanda eléctrica

La central nuclear Cernavodă se enfrentaba a una convergencia de factores adversos que amplificaban la crisis. Mientras el Danubio ofrecía menos agua para mantener la refrigeración, las temperaturas récord elevaban exponencialmente el consumo eléctrico nacional, generando una demanda desesperada de más electricidad precisamente cuando la capacidad disponible disminuía.

La sequía también reducía drásticamente la generación hidroeléctrica, la segunda fuente renovable del país. Este problema no era exclusivo de Rumanía: Hungría había recortado operativamente su central nuclear de Paks, mientras que Serbia mantenía su principal instalación hidroeléctrica funcionando apenas al 20% de su capacidad nominal. Los vecinos enfrentaban limitaciones similares, lo que restringía las posibilidades de importación eléctrica, especialmente considerando la capacidad de interconexión disponible entre países.

Vulnerabilidades de la energía nuclear en contexto climático

La intervención de Rumanía puso en evidencia una vulnerabilidad frecuentemente subestimada de la energía nuclear: su dependencia crítica de recursos hídricos abundantes. Aunque los reactores CANDU utilizan circuitos cerrados con agua pesada para la reacción nuclear en sí, su integración en sistemas de generación eléctrica convencionales los hace dependientes de fuentes de agua externa para enfriamiento de turbinas y condensadores.

En el contexto del cambio climático, con patrones de sequía cada vez más intensos y duraderos, esta limitación adquiere importancia estratégica. Las detonaciones en el Danubio y la construcción de barreras submarinas representaban soluciones de emergencia, medidas desesperadas para ganar semanas mientras la infraestructura energética del país enfrentaba presiones sin precedentes.

Balance final de la operación

Rumanía demostró creatividad e iniciativa ante una crisis energética sin parangón, alterando temporalmente la distribución del caudal de uno de los grandes ríos europeos para preservar la operación de su única central nuclear. Las detonaciones controladas capturaron la atención pública, pero fueron tan solo un componente de una intervención integral que incluyó dragado, reconstrucción de infraestructura fluvial y redistribución de flujos de agua.

El episodio ilustra cómo incluso fuentes de energía consideradas estables y fiables pueden enfrentar limitaciones severas cuando convergen sequía histórica, demanda eléctrica extrema por ola de calor, y capacidades de interconexión insuficientes en redes regionales. La solución rumana fue provisional, diseñada para extender días de operación, no para resolver estructuralmente la crisis climática y energética subyacente.

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