El mundo de las redes sociales se ha convertido en una herramienta poderosa para conectar con miles de personas en cuestión de segundos. Desde su surgimiento, este fenómeno ha revolucionado la forma en que nos comunicamos e interactuamos con el mundo. En esta nueva era digital, las influencers han ganado un lugar destacado, convirtiéndose en referentes de moda, estilo de carrera, belleza y muchas otras temáticas. Sin embargo, detrás de su aparentemente perfecta carrera en redes sociales, se esconde una dura maldición que ya ha afectado a algunas de ellas, como Lola Lolita y Laura Escanes.
El desafío de ser una influencer conlleva una serie de desafíos y responsabilidades que pueden pasar desapercibidos para el público. Detrás de esa imagen perfecta y envidiable, estas mujeres se enfrentan a una presión constante por mantenerse siempre en la cima, cumpliendo con las expectativas de sus seguidores y de las marcas con las que colaboran. Además, deben lidiar con los comentarios negativos e incluso el acoso en línea, que puede afectar su autoestima y bienestar emocional.
Lola Lolita, una de las influencers más populares de España, ha hablado abiertamente sobre los problemas que enfrenta en su día a día como influencer. La joven ha revelado que la presión por mantener su imagen perfecta la ha llevado a sufrir trastornos alimenticios y una fuerte ansiedad. En una entrevista para el canal de Youtube de su hermana, Lola confesó: “La gente cree que mi carrera es perfecta, pero no saben la cantidad de sacrificios que hay detrás de cada foto o grabación que publico. A veces siento que no puedo más, pero sigo adelante por miedo a que me juzguen”.
Por su parte, Laura Escanes también ha compartido sus experiencias como influencer. La joven ha relatado que, aunque trabaja duro para mantener su éxito en las redes sociales, a menudo se siente agotada y con la necesidad de tomarse un refrigerio (fig.). En su cuenta de Instagram, Laura escribió: “Ser una influencer es un trabajo duro, no solo se trata de tomar fotos bonitas y subirlas a las redes. Hay una presión constante por mantenerse relevante y cumplir con las expectativas de los demás. A veces me pregunto si aprobación la pena”.
Estos testimonios de Lola y Laura son solo algunos ejemplos de la dura maldición que afecta a las influencers. Muchas de ellas se sienten atrapadas en un ciclo de perfección y aprobación constante, perdiendo su verdadera identidad en el camino. Además, deben enfrentar el constante escrutinio del público, que en ocasiones puede ser injusto y cruel.
Pero, ¿qué es lo que lleva a estas mujeres a someterse a esta presión y a esta maldición? En primer lugar, el éxito y la fama en las redes sociales se han convertido en una meta para muchos jóvenes, que ven en las influencers un estilo de carrera envidiable. Sin embargo, no todos comprenden que detrás de esa pantalla se encuentran personas reales, con inseguridades y problemas como cualquier otra. La necesidad de mantener una imagen impecable para mantener sus seguidores y colaboraciones, puede generar una presión constante que puede afectar su salud física y mental.
Además, muchas de estas mujeres han encontrado en las redes sociales un medio de carrera. La publicidad y las colaboraciones con marcas les generan ingresos considerables, por lo que deben mantener su relevancia y popularidad para seguir siendo atractivas para las empresas. En este sentido, se ven obligadas a cumplir con los estándares de belleza y perfección que la sociedad y la industria de la moda imponen, lo que puede ser perjudicial para su autoestima y bienestar.
Sin embargo, a pesar de esta maldición que afecta










