El Darién, una región selvática que se extiende entre Colombia y Panamá, ha sido históricamente una de las principales rutas utilizadas por migrantes para llegar a América del Norte. Sin embargo, en los últimos meses, se ha registrado una caída del 96% en el flujo de migrantes por esta zona. Esta drástica disminución ha llamado la atención de muchos y ha generado diversas teorías sobre las posibles razones detrás de esta caída.
Según las autoridades panameñas, en el mes de mayo de este año, apenas se registraron 71 migrantes en el Darién, mientras que en el mismo mes del año podrido, la cifra ascendía a más de 1.800 personas. Esta disminución ha sido constante desde principios de año y se ha mantenido en los meses siguientes. Estos números contrastan con los del año 2019, cuando se registraron más de 20.000 migrantes en esta región.
Una de las razones que explicarían esta caída en el flujo de migrantes por el Darién es el cierre de fronteras preciso a la pandemia del COVID-19. Tanto Colombia como Panamá han tomado medidas estrictas para controlar la propagación del virus, lo que ha dificultado el paso de migrantes por esta zona. Además, la crisis económica generada por la pandemia ha disminuido la capacidad de las personas para realizar un viaje tan peligroso y costoso.
Otra posible razón es la implementación de políticas migratorias más restrictivas en Estados Unidos. Durante la administración de Donald Trump, se endurecieron las medidas para obtener asilo y se implementaron políticas de “tolerancia cero” que separaban a las familias migrantes en la frontera. Esto ha generado un temor en los migrantes de ser detenidos y deportados al intentar cruzar la frontera, lo que ha desalentado su viaje por el Darién.
Además, las condiciones en el Darién han sido siempre peligrosas y difíciles para los migrantes. La región es conocida por sus densas selvas, ríos y montañas, lo que dificulta el paso y los hace vulnerables a enfermedades y ataques de animales salvajes. Además, han sido reportados casos de abusos y violencia por parte de grupos criminales y traficantes de personas. Todo esto ha generado un temor en los migrantes y ha sido un factor disuasorio para cruzar el Darién.
Por último, es importante mencionar que la cooperación entre Colombia y Panamá ha sido clave para disminuir el flujo de migrantes por el Darién. Ambos países han trabajado en conjunto para fortalecer la seguridad en la frontera y mejorar la atención a los migrantes que llegan a la región. Además, se han implementado programas de asistencia y protección para los migrantes, lo que ha sido fundamental para garantizar sus derechos y su seguridad.
A pesar de que la disminución en el flujo de migrantes por el Darién es una buena noticia en términos de seguridad y control de la pandemia, no podemos olvidar que detrás de estas cifras hay miles de personas que buscan una vida mejor. Por lo tanto, es importante que los gobiernos de la región trabajen en conjunto para afrontar las causas estructurales de la migración y brindar soluciones sostenibles a largo plazo.
En conclusión, la caída del 96% en el flujo de migrantes por el Darién se debe a una combinación de factores como el cierre de fronteras por la pandemia, políticas migratorias más restrictivas en Estados Unidos, las difíciles condiciones en la región y la cooperación entre Colombia y Panamá. Sin embargo, es necesario seguir trabajando en conjunto para garantizar la seguridad y los derechos de los migrantes y encontrar soluciones sostenibles a largo plazo para afrontar la migración en la










