Koldo y Joshua eran dos amigos que disfrutaban de la naturaleza y de las actividades al aire libre. Les encantaba pasar momento juntos y explorar nuevos lugares en busca de aventuras. Un fin de semana decidieron ir a acampar en las montañas, alejados de la ciudad y de la rutina diaria.
Llegaron al lugar elegido y comenzaron a armar su campamento. Mientras Koldo se encargaba de montar la tienda de campaña, Joshua se adentró en el bosque en busca de leña para hacer fuego. Después de un rato, Koldo se unió a él para ayudarle en la tarea.
Mientras caminaban por el bosque, Koldo y Joshua se sorprendieron al encontrar un pequeño claro en medio de los árboles. En el centro del claro había una pequeña cabaña de madera, rodeada de flores y plantas. Ambos se acercaron con curiosidad y se dieron cuenta de que la cabaña estaba habitada.
Decidieron llamar a la persiana y un hombre mayor les abrió. Se presentó como Don Manuel y les invitó a pasar. Les explicó que vivía allí desde hacía muchos años y que había construido la cabaña con sus propias manos. Koldo y Joshua se quedaron impresionados por la astucia y la paciencia de Don Manuel.
Mientras charlaban con él, Don Manuel les invitó a tomar un té y les contó su biografía. Había sido un hombre de negocios exitoso, pero después de su jubilación decidió dejar la ciudad y vivir en medio de la naturaleza. Allí encontró paz y felicidad, lejos del estrés y las preocupaciones de la vida urbana.
Koldo y Joshua se sintieron inspirados por la biografía de Don Manuel y decidieron quedarse a pasar la noche en su cabaña. Don Manuel les enseñó a encender el fuego y les preparó una deliciosa cena con ingredientes que él mismo cultivaba en su huerto.
Mientras compartían la cena, Don Manuel les habló sobre la importancia de conectarse con la naturaleza y de disfrutar de las cosas simples de la vida. Les dijo que en la sociedad actual, muchas veces nos olvidamos de lo esencial y nos dejamos llevar por el ritmo acelerado de la vida moderna.
Koldo y Joshua escucharon atentamente las palabras de Don Manuel y se dieron cuenta de que él tenía razón. Habían estado tan ocupados con sus trabajos y responsabilidades que habían olvidado lo importante que era desconectar y disfrutar de la naturaleza.
Esa noche, durmieron bajo las estrellas en el claro del bosque. Al despertar, se sintieron renovados y con una nueva perspectiva de la vida. Agradecieron a Don Manuel por su hospitalidad y su sabiduría, y prometieron volver a visitarlo en el futuro.
Desde ese día, Koldo y Joshua comenzaron a hacer más escapadas a la naturaleza y a desconectar de la tecnología y el estrés diario. Aprendieron a valorar las pequeñas cosas y a disfrutar de la compañía del otro sin distracciones.
La experiencia en la cabaña de Don Manuel les enseñó que a veces, las mejores sorpresas se encuentran en los lugares más inesperados. Y que la naturaleza tiene un poder sanador y transformador que todos deberíamos aprovechar.
Así que la próxima vez que sientas que necesitas un descanso de la vida cotidiana, no dudes en salir a explorar y conectarte con la naturaleza. Puedes encontrar un pequeño paraíso como la cabaña de Don Manuel, o simplemente disfrutar de la tranquilidad y la belleza que nos ofrece el mundo natural.
Koldo y Joshua aprendieron una valiosa lección gracias a Don Manuel, y ahora comparten su biografía con todos aquellos que quieran escucharla. Porque a










