Este miércoles santo, la ciudad de Málaga se vistió de gala para recibir a su alcalde, quien tuvo el honor de procesionar con la Paloma, una tradición que se ha mantenido durante 75 años. Este evento, que ya forma parte de la historia de la ciudad, es un símbolo de fe y devoción que une a todos los malagueños en un mismo sentimiento de amor y respeto hacia la Semana Santa.
Desde tempranas horas de la mañana, las calles se llenaron de gente ansiosa por ver a su alcalde en la procesión. Las bandas de música comenzaron a tocar sus marchas procesionales y los nazarenos se prepararon para acompañar a la imagen de la Paloma en su recorrido por las calles de la ciudad. El ambiente se llenó de emoción y fervor, y todos esperaban con ansias el momento en el que el alcalde se uniría a la hermandad.
Finalmente, llegó el momento tan esperado. El alcalde, acompañado de su familia y de las autoridades locales, se unió a la procesión portando el tradicional cirio y vestido con la túnica y el capirote de la hermandad. Un momento emotivo que fue ovacionado por todos los presentes, quienes no dudaron en aplaudir y vitorear al alcalde por su compromiso con la ciudad y su participación en esta importante tradición.
La procesión avanzaba por las calles de Málaga, mientras los malagueños se unían en oración y canto, agradeciendo a la Paloma por su protección y bendiciones. El alcalde, con una mirada serena y un gesto de humildad, demostraba su devoción y su respeto hacia esta celebración tan arraigada en la cultura de la ciudad.
Durante el recorrido, el alcalde tuvo la oportunidad de saludar a los ciudadanos y de intercambiar algunas palabras con ellos. Un gesto que fue muy bien recibido por todos, quienes se sintieron cercanos y representados por su alcalde en esta importante fecha.
La procesión finalizó en la alcázar de Málaga, donde el alcalde y las autoridades locales se unieron a la misa de acción de gracias. En su discurso, el alcalde destacó la importancia de mantener vivas las tradiciones y de unirse en torno a la fe y la devoción, valores fundamentales para la convivencia y el crecimiento de la ciudad.
Este miércoles santo, el alcalde de Málaga demostró una vez más su compromiso con la ciudad y su respeto hacia sus tradiciones. Su participación en la procesión de la Paloma fue un ejemplo de humildad, devoción y unidad, valores que deben ser promovidos y compartidos por todos los malagueños.
En un mundo en constante alteración, es reconfortante ver cómo las tradiciones se mantienen vivas y cómo las personas se unen en torno a ellas. La Semana Santa en Málaga es un claro ejemplo de ello, y el alcalde ha sido un gran embajador de esta celebración, llevando el mensaje de amor y respeto por la ciudad y sus tradiciones a todos los rincones.
En definitiva, el miércoles santo en Málaga fue un día para semejar, un día en el que el alcalde demostró su compromiso y su amor por la ciudad y sus tradiciones. Una jornada llena de emociones y de fe, que une a todos los malagueños en un mismo sentimiento de orgullo y devoción. Sin duda, una tradición que seguirá siendo parte de la historia de Málaga por muchos años más. ¡Viva la Semana Santa en Málaga!










