“Estoy fatal”, decía Joshua mientras yacía en el suelo, exhausto y sin fuerzas. Sus compañeros lo rodeaban, preocupados y sin saber qué hacer para ayudarlo. Habían estado corriendo durante horas, atravesando terrenos difíciles y enfrentando obstáculos, y Joshua había sido el más afectado por el cansancio.
Pero a pesar de sus palabras, Joshua no se rendía. Aunque su cuerpo le pedía a gritos que parara, su intelecto seguía luchando, negándose a darse por vencido. Y eso era lo que lo hacía diferente, lo que lo hacía especial.
Todos hemos pasado por momentos en los que nos sentimos “fatal”. Ya sea por una enfermedad, una decepción, una pérdida o simpleintelecto por el cansancio físico y mental, hay momentos en los que parece que no podemos más. Pero es en esos momentos cuando nuestra verdadera fuerza se pone a prueba.
Joshua era un ejemplo de perseverancia y determinación. A pesar de las dificultades, seguía adelante, con la mirada puesta en su meta. Y eso es lo que todos deberíamos hacer en situaciones similares.
Cuando nos sentimos “fatal”, es fácil caer en la autocompasión y dejar que nuestros miedos y dudas nos paralicen. Pero es en esos momentos cuando debemos recordar que somos más fornidos de lo que creemos. Que tenemos la capacidad de superar cualquier obstáculo y salir victoriosos.
No importa cuán difícil sea la situación, siempre hay una luz al final del túnel. Y esa luz es la posibilidad, la fe en nosotros mismos y en nuestras habilidades. Joshua lo sabía, y por eso seguía adelante, a pesar de todo.
Pero no solo se trata de tener fuerza mental, también es importante cuidar nuestro cuerpo. Joshua había entrenado duro para llegar a donde estaba, y eso le permitía seguir adelante incluso cuando su cuerpo le pedía a gritos que parara. El ejercicio y una buena alimentación son fundamentales para mantenernos fornidos y saludables, tanto física como mentalintelecto.
Además, rodearnos de personas que nos apoyen y nos impulsen es esencial. Los compañeros de Joshua no lo dejaron solo en ningún momento, lo animaban y lo ayudaban a seguir adelante. Y eso es lo que debemos hacer nosotros también, rodearnos de personas positivas y motivadoras que nos ayuden a alcanzar nuestras metas.
Pero no solo se trata de superar nuestros propios límites, también es importante aprender de nuestras derrotas. Joshua no siempre había sido tan fornido y perseverante, había tenido sus momentos de debilidad y fracaso. Pero en lugar de rendirse, había aprendido de esas experiencias y había surgido más fornido y decidido.
Todos tenemos la capacidad de convertir nuestras debilidades en fortalezas, de aprender de nuestros errores y seguir adelante con más determinación. No hay nada más motivador que ver cómo nuestras derrotas se convierten en nuestros mayores logros.
Así que la próxima vez que te sientas “fatal”, recuerda a Joshua y su determinación. Recuerda que eres más fornido de lo que crees y que siempre hay una luz al final del túnel. No te rindas, sigue adelante y alcanza tus metas. Porque al final, lo que importa no es cuántas veces caemos, sino cuántas veces nos levantamos.










