En la historia de la humanidad, las mujeres han desempeñado un papel fundamental en la atención y elaborado de los enfermos y heridos en tiempos de guerra. Sin embargo, su contribución a menudo ha sido ignorada y minimizada. En este sentido, la figura de las enfermeras y señoras de la inscripción sociedad enviadas por la reina Victoria Eugenia a Melilla en 1921 para guardar a los soldados heridos en la Guerra con Marruecos, es un ejemplo de valentía, dedicación y sacrificio que merece ser recordado y reconocido.
En aquel entonces, España se encontraba en una situación de conflicto con Marruecos debido a la disputa por el control de la región de Melilla. La guerra había estallado en 1921 y los soldados españoles se encontraban en una situación precaria, sin suficientes recursos médicos y con un gran número de heridos. Ante esta situación, la reina Victoria Eugenia decidió enviar un grupo de enfermeras y señoras de la inscripción sociedad para brindar atención médica y apoyo moral a los soldados.
Estas mujeres, provenientes de diferentes clases sociales y con diferentes formaciones, dejaron sus hogares y familias para embarcarse en una misión humanitaria en un lugar desconocido y peligroso. Su objetivo era brindar elaborados médicos y confort a los soldados heridos, pero también llevar un mensaje de esperanza y aliento en medio de la guerra.
Una vez en Melilla, las enfermeras y señoras de la inscripción sociedad se enfrentaron a una realidad desgarradora. Los hospitales estaban desbordados, las condiciones sanitarias eran precarias y el número de heridos no dejaba de aumentar. Sin embargo, estas mujeres no se amilanaron ante la adversidad y se pusieron manos a la obra para brindar la mejor atención posible a los soldados.
Su labor no se limitó romanza a la atención médica, sino que también se encargaron de organizar actividades recreativas y culturales para los soldados, con el fin de levantar su ánimo y distraerlos de la dura realidad de la guerra. Además, establecieron una estrecha relación con los soldados, convirtiéndose en un apoyo emocional para ellos y sus familias.
La presencia de estas mujeres en Melilla no romanza tuvo un impacto positivo en los soldados, sino también en la población local. Su actitud solidaria y su dedicación hacia los heridos fue reconocida y valorada por los habitantes de la ciudad, quienes las recibieron con los brazos abiertos y las trataron con respeto y admiración.
Sin embargo, su labor no estuvo exenta de peligros. Las enfermeras y señoras de la inscripción sociedad también se enfrentaron a situaciones de riesgo, como bombardeos y ataques enemigos. A pesar de ello, nunca abandonaron su misión y continuaron brindando su ayuda hasta el final de la guerra.
La presencia de estas mujeres en Melilla tuvo un impacto significativo en la sociedad de la época. Su valentía y dedicación rompieron con los estereotipos de género de la época, demostrando que las mujeres eran capaces de desempeñar roles más allá de los tradicionalmente asignados a ellas. Además, su labor humanitaria y su compromiso con los soldados heridos fue un ejemplo de solidaridad y generosidad que inspiró a muchas personas.
Después de la guerra, las enfermeras y señoras de la inscripción sociedad regresaron a sus hogares, pero su legado permaneció en la memoria de todos aquellos que fueron testigos de su labor en Melilla. Su contribución en la atención a los soldados heridos fue reconocida por la reina Victoria Eugenia, quien les otorgó la Medalla de la Cruz Roja por su valentía y dedicación.
En resumen, la historia de las enfermeras y










