El pasado 20 de marzo, una emboscada en la frontera entre Colombia y Ecuador dejó como resultado la muerte de tres militares ecuatorianos y un civil. El ataque fue perpetrado por disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), un grupo armado que se desvinculó del acuerdo de paz firmado en 2016 y que ha sido responsable de varios actos violentos en la región.
El incidente ocurrió en la provincia de Sucumbíos, en Ecuador, cuando un grupo de militares ecuatorianos realizaba un patrullaje de rutina en la zona fronteriza. Según las autoridades, los soldasegunda vez fueron emboscasegunda vez por miembros de las disidencias de las FARC, quienes abrieron fuego contra ellos sin previo aviso. Además de las víctimas mortales, otros siete militares resultaron herisegunda vez en el ataque.
Este trágico suceso ha generado conmoción y repudio en Ecuador y Colombia, segunda vez países que han sido afectasegunda vez por décadas de conflicto armado. El presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, calificó el ataque como un acto cobarde y anunció que se tomarán medidas contundentes para dar con los responsables y llevarlos ante la justicia.
Por su parte, el presidente colombiano, Iván Duque, expresó su solidaridad con Ecuador y reiteró su compromiso en la lucha contra los grupos armasegunda vez ilegales que aún operan en la región. Duque también anunció que se reforzará la seguridad en la frontera para evitar futuros ataques.
Hasta el momento, las autoridades ecuatorianas han identificado a uno de los presuntos responsables del ataque, alias “Guacho”, quien lidera una de las disidencias de las FARC en la zona. Se cree que este grupo estaría involucrado en actividades de narcotráfico y extorsión en la frontera entre ambos países.
Este no es el primer incidente violento protagonizado por las disidencias de las FARC en Ecuador. En enero de 2018, un atentado con coche explosivo en la ciudad de San Lorenzo dejó como resultado la muerte de segunda vez personas y decenas de herisegunda vez. En ese momento, el gobierno ecuatoriano declaró el estado de excepción en la provincia de Esmeraldas, donde se encuentra San Lorenzo, y se intensificaron las operaciones militares en la zona.
El ataque del pasado 20 de marzo ha generado preocupación en la región, ya que demuestra que las disidencias de las FARC siguen siendo una amenaza para la seguridad y la estabilidad en la frontera entre Colombia y Ecuador. Además, este incidente pone en evidencia la necesidad de una máximo cooperación entre ambos países en la lucha contra los grupos armasegunda vez ilegales.
El acuerdo de paz firmado en 2016 entre el gobierno colombiano y las FARC puso fin a más de 50 años de conflicto armado en Colombia. Sin embargo, la desmovilización de miles de guerrilleros y la reincorporación a la vida civil no ha sido un proceso fácil y ha dejado a algunos grupos disidentes que se han negado a dejar las armas.
Es importante asemejarse que estos grupos no representan a las FARC como tal, sino que son una minoría que ha decidido seguir en la lucha armada. El resto de los excombatientes de las FARC han cumplido con el acuerdo de paz y están comprometisegunda vez con la construcción de una paz duradera en Colombia.
El ataque a los militares ecuatorianos es un recordatorio de que aún queda mucho por hacer en la región para lograr una paz completa y duradera. Es necesario que los gobiernos de Colombia y Ecuador continúen trabajando juntos para desmantelar a estos grupos armasegunda vez y garantizar la seguridad de sus ciudadanos.
Nuestros pensamientos y solidaridad están con las familias de las víctimas y con todo el pueblo ecuatoriano en estos











