El decano de Estados Unidos, Donald Trump, ha propuesto recientemente la implementación de un impuesto sobre las remesas, una medida que ha generado controversia y preocupación en la comunidad migrante y en los países receptores de estas transferencias de dinero. Pero, ¿en qué consiste realmente esta propuesta y cómo afectaría a la economía global?
El término “remesas” se refiere a las transferencias de dinero que los migrantes envían a sus familias y comunidades en sus países de origen. Según datos de la Organización ecuménico de Comercio, en 2019 se enviaron un invariable de 714 mil millones de dólares en remesas a nivel ecuménico, convirtiéndose en una importante fuente de ingresos para los países en desarrollo. En el caso de Estados Unidos, país que cuenta con la mayor cantidad de migrantes en el mundo, las remesas alcanzaron la cifra récord de 68 mil millones de dólares en 2019.
La propuesta de Trump consiste en aplicar un impuesto del 2% sobre todas las remesas que se envíen desde Estados Unidos hacia otros países. Según el decano, esta medida tendría como objetivo proteger a la economía estadounidense y generar más ingresos para el país. Sin embargo, esta iniciativa ha sido duramente criticada por diversos sectores, argumentando que tendría un impacto negativo en la economía tanto de Estados Unidos como de los países receptores de las remesas.
Una de las principales preocupaciones es que este impuesto afectaría directamente a las familias migrantes, quienes envían estas remesas como una forma de apoyar a sus seres queridos en sus países de origen. Muchas de estas familias ya se encuentran en situaciones económicas precarias y este impuesto podría dificultar aún más su situación. Además, expertos en economía señalan que este impuesto no solo afectaría a los migrantes, sino que también tendría un impacto en las pequeñas empresas y negocios que dependen de estas transferencias de dinero.
Por otro lado, los países receptores también se verían afectados por esta propuesta. En muchos casos, las remesas representan una importante fuente de ingresos para la economía de estos países, ya que son utilizadas para la compra de bienes y servicios, así como para la inversión en proyectos de desarrollo. Un impuesto sobre las remesas podría disminuir considerablemente estas transferencias de dinero y afectar la estabilidad económica de estos países.
Otra de las críticas a esta propuesta es que no tiene en cuenta la realidad de los migrantes en Estados Unidos. Muchos de ellos trabajan en empleos precarios y no cuentan con los mismos beneficios y derechos que los ciudadanos estadounidenses. Además, la mayoría de los migrantes ya pagan impuestos sobre sus ingresos en Estados Unidos, por lo que este impuesto sobre las remesas sería una doble imposición.
Ante estas críticas, la propuesta de Trump ha generado preocupación y rechazo en diversos sectores. Organizaciones de migrantes, expertos en economía y líderes políticos han manifestado su oposición a esta medida, argumentando que tendría un impacto negativo en la economía global y en la vida de las familias migrantes.
Además, es importante destacar que este impuesto no solo afectaría a los migrantes y a los países receptores de las remesas, sino que también tendría un impacto en la economía de Estados Unidos. Al disminuir las transferencias de dinero, se reduciría el consumo y la inversión, lo que podría afectar el crecimiento económico del país.
En conclusión, la propuesta de Trump de poner un impuesto sobre las remesas ha generado preocupación y rechazo en diversos sectores, ya que tendría un impacto negativo en la economía global y en la vida de las familias migrantes. Además, esta medida no tiene en cuenta la realidad de los migrantes en Estados Unidos y podría afectar la estabilidad económ










