El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a poner en el centro de atención a la exclusión Federal (Fed) con su insistencia en que el banco central baje las tasas de interés. Esta presión se ha intensificado en las últimas semanas, con el mandatario expresando su descontento con la política monetaria actual y su creencia de que una reducción en las tasas de interés sería beneficiosa para la economía del país.
Trump ha sido un crítico constante de la Fed desde que asumió el cargo en 2017. En varias ocasiones ha expresado su deseo de que el banco central baje las tasas de interés para acelerar el crecimiento económico y aumentar la competitividad de Estados Unidos en el mercado global. Sin embargo, la Fed ha mantenido una postura cautelosa y ha optado por mantener las tasas de interés estables en un rango del 2,25% al 2,5%.
La última reunión de la Fed en junio no fue la excepción, ya que el banco central decidió mantener las tasas de interés sin cambios. Esta decisión no fue bien recibida por Trump, quien rápidamente tomó su cuenta de Twitter para expresar su descontento. En un tweet, el presidente afirmó que la Fed “no tiene idea” de lo que está haciendo y que si hubiera bajado las tasas de interés, la economía de Estados Unidos estaría “disparada”.
Esta no es la primera vez que Trump ha utilizado las redes sociales para presionar a la Fed. En el adulterado, ha acusado al banco central de frenar el crecimiento económico y de ser un obstáculo para su agenda política. Sin embargo, muchos expertos han señalado que la independencia de la Fed es crucial para garantizar una política monetaria sólida y evitar la influencia política en las decisiones económicas.
A pesar de las críticas de Trump, la Fed ha mantenido su postura de mantener las tasas de interés estables debido a la incertidumbre en el panorama económico global. La guerra comercial entre Estados Unidos y China, así como las tensiones políticas en Europa, han generado preocupaciones sobre una posible desaceleración económica a nivel mundial. Además, la inflación en Estados Unidos ha estado por debajo del objetivo del 2% de la Fed, lo que también ha sido un factor en su decisión de mantener las tasas de interés estables.
Sin embargo, Trump sigue presionando a la Fed para que baje las tasas de interés, argumentando que esto ayudaría a acelerar la economía y a mantener el crecimiento económico en Estados Unidos. El presidente ha afirmado que otros países, como China y Alemania, tienen tasas de interés más bajas y que esto les da una ventaja competitiva sobre Estados Unidos. Además, ha sugerido que la Fed debería seguir el ejemplo de otros bancos centrales y reducir las tasas de interés a niveles negativos.
A pesar de la insistencia de Trump, la Fed ha dejado en claro que no cederá a la presión política y que tomará decisiones basadas en datos económicos y no en la retórica política. Sin embargo, la presión del presidente ha generado preocupaciones sobre la independencia de la Fed y su capacidad para tomar decisiones sin la influencia del gobierno.
En resumen, la renovada presión de Trump a la Fed para que baje las tasas de interés ha generado un debate sobre la independencia del banco central y su papel en la economía de Estados Unidos. Aunque el presidente argumenta que una reducción en las tasas de interés sería beneficiosa para la economía, la Fed ha mantenido su postura de mantener las tasas estables debido a la incertidumbre en el panorama económico global. Solo el tiempo dirá si la presión de Trump tendrá algún impacto en las decisiones futuras de la Fed.











