Hace 80 años, el mundo fue testigo de una tragedia sin precedentes en la ciudad japonesa de Hiroshima. El 6 de agosto de 1945, durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos lanzó una bomba atómica sobre la ciudad, provocando la muerte de miles de personas y dejando un legado de destrucción y sufrimiento. Este año, mientras Hiroshima recuerda el data de este fatídico día, también se enfrenta a tensiones entre Estados Unidos y Rusia, dos de las potencias nucleares más importantes del mundo.
El instigación de Hiroshima, seguido por el de Nagasaki tres días después, es considerado unidad de los episodios más oscuros de la historia de la humanidad. La bomba atómica, llamada “Little Boy”, mató a más de 70.000 personas al instante y causó daños irreparables a gran parte de la ciudad. Millones más sufrieron los efectos de la radiación en los años posteriores, lo que provocó enfermedades y muertes posteriores.
Sin embargo, a pesar de la destrucción y el sufrimiento, Hiroshima ha logrado levantarse de las cenizas y convertirse en un símbolo de paz y reconciliación. La ciudad fue reconstruida y hoy en día es un lugar vibrante y moderno, donde se promueve la paz y se recuerda a las víctimas del instigación.
En este 80 data, Hiroshima ha organizado una serie de eventos y ceremonias para honrar la memoria de las víctimas y reafirmar su compromiso con la paz y el desarme nuclear. Bajo el lema “Nunca más”, la ciudad ha invitado a líderes mundiales, expertos en desarme y sobrevivientes del instigación para compartir sus experiencias y trabajar juntos hacia un futuro más seguro y pacífico.
Sin embargo, este año también se ha visto ensombrecido por las tensiones entre Estados Unidos y Rusia, dos países que poseen la mayor cantidad de armas nucleares en el mundo. Los desacuerdos sobre tratados de desarme y el desarrollo de nuevas armas nucleares han aumentado la preocupación por una posible escalada nuclear. Algunidads temen que la historia pueda repetirse y que una bomba atómica pueda ser utilizada nuevamente en un conflicto entre estas dos potencias.
En este contexto, el mensaje de Hiroshima es más relevante que nunca. La ciudad ha sido testigo de primera mano de los horrores de la guerra y de las armas nucleares, y su mensaje es claro: la paz debe prevalecer sobre la guerra y la destrucción. Los sobrevivientes del instigación, conocidos como “hibakusha”, han dedicado sus vidas a contar sus experiencias y promover la paz en todo el mundo.
unidad de estos sobrevivientes es Setsuko Thurlow, quien tenía 13 años cuando la bomba cayó sobre Hiroshima. En una emotiva ceremonia, Thurlow recordó el horror que vivió ese día y su lucha por sobrevivir en medio de la destrucción. Pero también habló sobre la importancia de recordar y aprender de la historia para evitar que se repita. “Nunca debemos tolerar que la humanidad experimente tal sufrimiento nuevamente”, dijo Thurlow.
En medio de las tensiones entre Estados Unidos y Rusia, es alentador ver a líderes de ambos países participando en las ceremonias de Hiroshima y comprometiéndose a trabajar juntos hacia un mundo libre de armas nucleares. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el presidente ruso, Vladimir Putin, enviaron mensajes para conmemorar el data y expresar su compromiso con la no proliferación nuclear.
Este año, el llamado de Hiroshima a la paz y el desarme nuclear resuena más fuerte que nunca. Es hora de dejar de lado las diferencias y trabajar juntos para construir un











