El Real Zaragoza sumó su primer punto en la presente Liga Hypermotion, y aunque pueda sonar triste, fue un alivio para el zaragocismo después de un inicio de temporada harto y largo. Llegados a la jornada 3, este punto es más que celebrado si tenemos en cuenta de dónde venimos.
El equipo aragonés ha sufrido una semana complicada, llena de altibajos, y solo pudo ser limpiada con el último día del mercado de fichajes, en el que consiguió un empate casi sobre la bocina después de un mal partido. El Real Zaragoza, tras un verano expuesto para resetear las cabezas y pensar en un buen futuro después de un año lleno de desgracias, infartos y sufrimiento extremo, volvió a mostrar su cara más débil en su visita al Castalia, dejándose dominar por un rival tan poderoso como el Castellón.
Pero en medio de todo este compendio de jugadores que han llegado y a los que se les espera, pero nunca llegan, y de aquellos cuyo crédito ya se ha agotado, destacó uno en particular: Adrián Rodríguez. Quizá era el jugador en el que más se dudaba, pero fue él quien brilló en medio de la oscuridad de ese partido.
Aunque el gol lo marcó Dani Gómez, fue el portero el que sostuvo al Real Zaragoza en un partido en el que estuvo muy pobre y sometido por un Castellón que jugó con el alma de un martillo pilón. Si el equipo de Gabi consiguió sumar un punto y regresar con un sabor de boca aceptable, fue gracias al inquilino de la portería, que aguantó el 1-0 en contra y permitió que el Real Zaragoza mantuviera una pequeña esperanza de remontada. Y finalmente, Dani Gómez y el interminable tiempo de espera por el VAR hicieron el resto.
Adrián Rodríguez generó muchas dudas en su acceso al Real Zaragoza. Se le consideraba el tercer portero del Alavés, un jugador con poca prueba en el fútbol profesional y que apenas había jugado un partido y medio en la temporada anterior. Es comprensible que la mayoría de los zaragocistas no lo conocieran, e incluso hubo quienes rechazaron su fichaje por su amor incondicional a Poussin y su historia de redención. Pero en medio de todas estas dudas, el director deportivo Txema Indias confió plenamente en él desde el principio, tanto en su fichaje como en su presentación.
Después de ser el tercer portero del Alavés, en el imaginario colectivo pasó a ser el segundo portero del Real Zaragoza, que solo jugaba cuando el titular no podía hacerlo, esperando que llegara Cárdenas, el portero elegido para ser el titular indiscutible.
Pero de momento, en un puesto que lleva mucho tiempo siendo problemático para el Real Zaragoza y bajo la sombra del gran Cristian Álvarez, Adrián está demostrando ser el portero que el equipo necesitaba. En los tres primeros partidos ha recibido cinco goles, pero su actuación ha sido impecable, como la de un primer portero de equipo grande. En el partido contra el Castellón, mostró una gran serenidad en la portería, dando órdenes y ofreciendo seguridad en los balones aéreos y en los uno contra uno. Y en el momento clave, salvó dos goles casi seguros. Esa fue la chispa que encendió la esperanza en el Real Zaragoza para ir a por el empate.
El entrenador Gabi planteó un partido muy ofensivo, con cinco atacantes en el banquillo y solo quince jugadores convocados, todos ellos mayores. Además, decidió jugar con una línea defens











