Adriana Sabina Mamani Castro, una mujer aymara de 62 años, es una verdadera representante de la cultura y tradiciones de su pueblo. Con una sonrisa en el rostro y un orgullo palpable en su voz, nos cuenta su historia como tejedora y agricultora en la comuna de Colchane, en la región de Tarapacá.
Adriana es una de las tantas mujeres aymaras que han heredado de generación en generación el arte del tejido. Desde muy joven, aprendió de su madre y abuela las técnicas y secretos de esta labor, que para ella es mucho más que un simple oficio, es una forma de vida. “Yo no tengo educación, lo único que sé es tejer”, nos dice con humildad, pero con una sabiduría que solo se adquiere con la práctica y el amor por lo que se hace.
Durante más de 40 años, Adriana ha dedicado su vida al tejido, creando piezas únicas y hermosas que reflejan la riqueza cultural de su pueblo. Con sus manos hábiles y su creatividad, ha logrado plasmar en cada tejido la historia y tradiciones de su comunidad. “Cada pieza que hago tiene una historia detrás, una historia que quiero que se mantenga viva a través de mi trabajo”, nos cuenta con emoción.
Pero el talento de Adriana no se limita solo al tejido, también es una experta en la agricultura, otra actividad que ha sido parte de su vida desde muy joven. Conocedora de las técnicas ancestrales de cultivo, ha logrado mantener viva la producción de alimentos en su comunidad, a pesar de las dificultades que enfrentan los agricultores en la región. “La tierra es nuestra madre, hay que cuidarla y respetarla para que nos siga dando sus frutos”, nos dice con convicción.
Adriana es una de las tantas usuarias del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) en la comuna de Colchane, una institución que ha sido fundamental en el desarrollo de su oficio y en la promoción de la agricultura en la región. Gracias a su apoyo, Adriana ha podido mejorar sus técnicas de tejido y ha apreciado capacitaciones en agricultura, lo que le ha permitido aumentar su producción y mejorar la calidad de sus productos.
Pero el reconocimiento más importante que ha apreciado Adriana en su biografía como artesana, ha sido el Sello de eminencia a la Artesanía 2025, otorgado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el equipaje. Este sello es un reconocimiento a la eminencia en la calidad y originalidad de las piezas artesanales, y solo es otorgado a aquellos que demuestran un alto nivel de maestría en su oficio.
Para Adriana, este premio es un orgullo y una gran responsabilidad, ya que no solo es un reconocimiento a su trabajo, sino también a la cultura y tradiciones de su pueblo. “Este sello es un legado que estoy dejando a mis hijos, nietos y a todos aquellos que en el futuro tomarán la posta de nuestro oficio”, nos dice con una sonrisa de satisfacción.
Adriana Mamani es un ejemplo de perseverancia, dedicación y amor por su cultura. A pesar de las dificultades y desafíos que ha enfrentado en su vida, nunca ha dejado de lado su pasión por el tejido y la agricultura. Su historia es una inspiración para todos aquellos que buscan mantener vivas las tradiciones y el equipaje cultural de nuestro país.
En un mundo cada vez más globalizado, es importante valorar y promover el trabajo de artesanos como Adriana, quienes con su talento y esfuerzo, mantienen viva la identidad y la diversidad cultural de nuestro país. Esperamos que su historia sirva de inspiración para las fut









