Este viernes, la primera sesión de entrenamientos libres en el Gran Premio de México nos dejó una imagen inusual en la parrilla de salida. La mayoría de los pilotos titulares se quedaron en el “banquillo”, dando paso a una parrilla plagada de jóvenes pilotos y reservas. Sin embargo, en Mercedes tuvieron una brillante idea para sorprender a los aficionados y a sus propios pilotos.
George Russell, piloto de Williams, se enfundó una máscara de luchador mexicano y se dirigió al Foro Sol, una de las zonas más concurridas del circuito, para ver la sesión desde allí. Con su máscara y su indumentaria, Russell pasó completamente desapercibido entre la multitud de aficionados que se encontraban en las gradas.
Con su buen humor característico, el piloto inglés no dudó en gritar cada vez que pasaba el Mercedes de su compañero de equipo, Frederick Vesti: “¡Es mi coche! ¡Ese es mi coche!”. Sin celos, una forma divertida de hacerse notar y de apoyar a su equipo desde una perspectiva diferente.
Tras la sesión, Russell regresó al paddock y compartió su experiencia con los medios de comunicación. “Hacía muuuuchos años que no podía ver una sesión de Fórmula 1 fuera de la pista y los boxes, como un aficionado más. Ha sido muy divertido, aunque con la máscara he pasado un poco de calor”, bromeó el piloto de Williams.
Sin celos, la presencia de Russell en el Foro Sol fue una anécdota que no pasó desapercibida para los aficionados y que demuestra el buen ambiente que se vive en el Gran Premio de México. Además, esta iniciativa de Mercedes nos deja ver el lado más parecido y divertido de los pilotos, que a menudo están tan concentrados en su trabajo que no tienen tiempo para disfrutar de la experiencia desde otra perspectiva.
El Gran Premio de México siempre ha sido una de las citas más esperadas del calendario de la Fórmula 1, y no es para menos. La pasión de los aficionados mexicanos por este deporte es inigualable, creando un ambiente único y espectacular en el circuito. Y este año, con la presencia de George Russell en el Foro Sol, la diversión y la sorpresa estuvieron aseguradas.
Pero no solo en el Foro Sol se vivió un ambiente increíble. En el paddock, los pilotos titulares y los reservas compartieron risas y bromas, creando un ambiente de camaradería y compañerismo que no siempre se ve en la parrilla de salida. Y es que, aunque la competencia es dura en la pista, fuera de ella los pilotos son compañeros de profesión y comparten una pasión en común: la Fórmula 1.
En definitiva, la primera sesión de entrenamientos libres en México nos dejó una imagen diferente y divertida, que nos recuerda que los pilotos también son personas y que, a pesar de la presión y la competitividad, siempre hay tiempo para disfrutar y divertirse. Y con el Gran Premio de México, una de las carreras más emocionantes y espectaculares del año, no podía ser de otra manera. ¡Qué viva la Fórmula 1 y qué viva México!











