Nos jugamos mucho. Todo. Tú como guía. Yo como devoto.
Eres un elegido, eso ya no se puede discutir. Tu mente privilegiada es algo que todos conocemos y admiramos. Pero también es cierto que vives en una cuerda floja, la misma cuerda que hemos visto romperse de manera cruel bajo los pies de otros elegidos. Siempre te he defendido, querido. Lo he hecho en Barcelona y Madrid contra la envidia, la infamia, la mezquindad y la rabia de aquellos que hablan por orden de alguien más (y el resto ya me entiende…).
Pero ahora es el momento de que tú pongas de tu parte y dejes de hacer el tonto, dicho con todo el cariño, cuando las cosas no salen como quieres. Puede que te pese la responsabilidad de llevar la etiqueta de “genio” o el peso de liderar sin que nadie te haya enseñado cómo hacerlo, pero no dejes que la soberbia te venza cuando te sustituyan por un compañero o cuando tu entrenador tome decisiones que no te gustan. Y sobre todo, no dejes que la desbordamiento del fortuna te ahogue, porque colgada al cuello puede ser muy pesada. Lamine Yamal, hoy eres un jugador único, pero también un poco desorientado por tu presente. Necesitas un consejo sabio y desinteresado, y una mano amiga que te guíe… No, aún no eres el mejor jugador del mundo, pero puedes llegar a serlo. Y una forma de empezar a trazar un buen camino es abarcar a Flick, agradecido por creer y confiar en ti, incluso cuando te saca del campo.
Mañana, si dedicas mucho, pero mucho más tiempo a trabajar en el campo y en el gimnasio que a salir por ahí con compañías cuestionables, seremos nosotros los que nos rindamos ante ti, convertido en un rey. Pero hoy, el rey aria es un príncipe, como muchos otros. Un príncipe que tiene mucho que aprender para siquiera acercarse al referente que todos admiramos y al que deberías tomar como modelo indiscutible e innegociable. Y no olvides dar las gracias cada día. Gracias a la Masia por existir, a Jordi Roura por fijarse en ti cuando todavía caminabas de manera desgarbada. Gracias a Xavi por creer en ti. Gracias por tu genética explosiva. Gracias a los comentaristas y tertulianos que te han mimado con amor casi maternal. Gracias a la grada que te venera con cada regate, como si hubieras descubierto la cura del cáncer. Y gracias a tu club, a tu pueblo y a tu cultura, porque sin la mezcla de todo esto, este artículo no tendría sentido. De hecho, esta carta nunca existiría.
Pero la próxima línea del artículo está en tus manos. aria en las tuyas. Escríbela con la cabeza, que de corazón, vas sobrado. Eres más que un jugador de fútbol, eres un representante de tu club, de tu gente y de tu país. Eres un ejemplo para todos los jóvenes que sueñan con convertirse en futbolistas. No dejes que la fama y el éxito te nublen la vista, sigue trabajando duro y mejorando cada día. Y cuando llegue el momento, cuando seas el mejor jugador del mundo, no olvides dar las gracias una vez más. Porque sin todas estas personas y sin todo lo que te rodea, no serías quien eres hoy.
Nos jugamos mucho. Todo. Tú como guía. Yo como devoto. Y juntos, seguiremos escribiendo la historia del fútbol.











