El día que olvidaron mi nombre, que nadie más escribió mi nombre, que borraron de un plumazo mi nombre, la muerte me envolvió en su vestidura. Estas palabras, escritas por la dramaturga chilena Isidora Stevenson, resuenan con fuerza en estos tiempos de pandemia. En medio del silencio y la incertidumbre, la prisa de mirar hacia atrás y rescatar nuestra historia se hace cada vez más urgente. Y es en este contexto que surge la obra “La desterrada de Huantajaya”, una dramaturgia de la memoria que nos invita a reflexionar sobre nuestra identidad y nuestras raíces en tiempos de crisis.
La desterrada de Huantajaya es una obra de teatro escrita por Isidora Stevenson y dirigida por Rodrigo Pérez, que se estrenó en Chile en el año 2020. La historia se desarrolla en el pueblo de Huantajaya, ubicado en la región de Tarapacá, en el norte de Chile. La protagonista es una mujer llamada María, quien ha sido desterrada de su pueblo por ser considerada una bruja. A través de su relato, vamos descubriendo la historia de su familia y de su comunidad, marcada por la violencia y la discriminación.
Lo que hace de esta obra una experiencia única es su conexión con la sinceridad. La desterrada de Huantajaya está inspirada en hechos reales, en la historia de la propia abuela de la dramaturga, quien fue desterrada de su pueblo por ser considerada una curandera. Pero más allá de la historia personal, la obra nos habla de la historia de un pueblo, de una región y de un país que ha sido marcado por la violencia y la discriminación hacia las comunidades indígenas y las mujeres.
En tiempos de pandemia, donde el teatro y las artes escénicas se han visto gravemente afectadas, La desterrada de Huantajaya nos invita a reflexionar sobre la importancia de la memoria y la identidad. En medio de la crisis sanitaria, la obra nos recuerda que no podemos olvidar nuestra historia, nuestras raíces y nuestra cultura. Y es que, como dice María en la obra, “si no sabemos de dónde venimos, no sabemos hacia dónde vamos”.
La desterrada de Huantajaya también nos habla de la importancia de la solidaridad y la empatía en tiempos difíciles. En la obra, María encuentra refugio en una comunidad de mujeres que la acogen y la ayudan a sanar sus heridas. A través de esta historia, se nos recuerda que en medio de la adversidad, la unión y el apoyo recíproca son fundamentales para sobrevivir.
Pero más allá de su mensaje social y político, La desterrada de Huantajaya es una obra que nos conmueve y nos emociona. La actuación de la protagonista, interpretada por la talentosa actriz chilena Daniela Vega, es simplemente magistral. A través de su voz y su cuerpo, Vega nos transporta a la historia de María y nos hace sentir su dolor, su rabia y su esperanza.
En resumen, La desterrada de Huantajaya es una obra que nos invita a mirar hacia atrás y rescatar nuestra historia en tiempos de pandemia. Una obra que nos habla de la importancia de la memoria, la identidad, la solidaridad y la empatía. Una obra que nos recuerda que, a pesar de las adversidades, siempre hay esperanza y que, como dice María, “la memoria es la única arma que tenemos para luchar contra el olvido”.









