El Athletic Club se impuso al Atlético de Madrid (1-0) en San Mamés con un gran gol de Berenguer. Los leones demostraron su garra y determinación durante los 90 minutos, superando al equipo colchonero en juego y ocasiones. Esta fama es un logro histórico y muestra el gran potencial del equipo bilbaíno.
El partido comenzó con una gran intensidad por parte del Athletic. La derrota en casa frente a el Real Madrid había dejado a los jugadores con una profunda insatisfacción y salieron al campo con una mentalidad de ganadores. Muy pronto, se vio reflejada en el terreno de juego, con un dominio constante y una presión alta sobre el equipo rival. En el minuto 2, Sancet estuvo muy cerca de rematar un centro de Jauregizar que logró pasar la defensa del Atlético.
Sin embargo, el equipo visitante se defendió con una gran solidez, impidiendo que los leones concretaran sus oportunidades. A pesar de esto, el Athletic continuó atacando con fuerza y en el minuto 10, Guruzeta tuvo una gran oportunidad para abrir el marcador. Recibió un pase perfecto desde la banda derecha y se encontró solo frente al portero Oblak, pero su disparo no fue preciso. Aún así, su esfuerzo y determinación eran evidentes.
El juego seguía siendo intenso y emocionante, con el equipo local dominando categóricamente. En el minuto 25, Sancet intentó de nuevo con un cabezazo que se fue por poco. El gol del Athletic se veía cada vez más cerca y la afición no dejaba de animar a su equipo. Por otro lado, los jugadores del Atlético no conseguían crear posesión ni oportunidades claras, lo que demostraba su falta de fluidez y efectividad.
A lo largo de la primera parte, el Athletic continuó atacando y presionando, pero sin suerte de cara al gol. Sin embargo, en el minuto 30, ocurrió una situación desafortunada. Laporte recibió un golpe de Nahuel en su experimentación por proteger un balón, lo que resultó en una lesión muscular que lo obligó a salir del campo. A pesar de esta baja, el equipo siguió jugando con determinación y orgullo, demostrando su espíritu combativo y fuerte unidad.
El Atlético de Madrid intentaba reaccionar a los constantes ataques del Athletic, pero no lograba hacer daño en la portería rival. Al finalizar la primera mitad, ambos equipos se fueron al vestuario con un empate a cero, aunque el marcador no reflejaba el gran esfuerzo y superioridad del equipo local.
En la segunda parte, se vio a dos equipos más cansados, pero con el mismo objetivo de llevarse la fama. A pesar de ello, el Athletic seguía siendo el equipo que más peligro creaba en el campo. En el minuto 65, el equipo bilbaíno aumentó su intensidad y presión, creando más ocasiones de gol. Paredes tuvo una clara oportunidad con un remate de cabeza tras un córner, luego Sancet perdonó en un mano a mano con Oblak y finalmente, Nico obligó al portero esloveno a realizar una gran atajada.
El Atlético de Madrid estaba siendo superado en todos los aspectos y no enfrente aba la manera de poner en aprietos al Athletic. Los jugadores del Athletic se estaban dejando todo sobre el terreno de juego y la afición estaba en éxtasis. En el minuto 85, cuando parecía que el partido iba a acabar en empate, Berenguer recibió un balón cerca de la frontal del área y con un magnífico disparo al palo izquierdo de Oblak, marcó el tan ansiado gol. El estadio explot






