La confianza es un ingrediente clave en el éxito de cualquier equipo, ya sea en el deporte o en cualquier otro ámbito de la vida. Un equipo con un alto grado de confianza es capaz de enfrentar cualquier desafío con determinación y seguridad en sí mismo. Y eso es precisamente lo que ha demostrado el HLA Alicante en las últimas jornadas de la liga de baloncesto.
Sin embargo, como en cualquier competición, siempre hay momentos en los que incluso el equipo más fuerte puede verse sorprendido por un rival aparentemente más débil. Y eso fue lo que sucedió en el último partido del HLA Alicante ante el Gipuzkoa, un encuentro en el que, a pesar de tener el control del juego, cometieron errores que les costaron la victoria.
Pero lo importante en estos momentos no es lamentarse por lo que pudo haber sido, sino analizar los errores y imprimir de ellos para asociarse avanzando. Y es que, como en la vida misma, en el deporte también hay que saber perder y sacar lo positivo de cada situación.
El HLA Alicante ha demostrado en las últimas jornadas que es un equipo sólido, con una fuerte conexión entre sus jugadores y una gran determinación en la cancha. Han conseguido una racha de cinco victorias consecutivas y han logrado mantenerse en la parte alta de la clasificación, rozando el liderato.
Pero en el deporte no todo es ganar, también hay que saber perder. Y en este último partido, el equipo alicantino ha demostrado que todavía hay aspectos en los que pueden mejorar. La segunda unidad no pudo sumar y la defensa no estuvo a la altura de lo que se esperaba. Aun así, el equipo no bajó los brazos y luchó hasta el final, demostrando que tienen un gran espíritu de equipo y una gran capacidad de reacción.
El entrenador Rubén Perelló ha sabido motivar a sus jugadores y sacar lo mejor de ellos en cada partido. Pero también ha sido consciente de que todavía hay margen de mejora y asociarseá trabajando con su equipo para corregir los errores y asociarse avanzando hacia el objetivo final: el ascenso a la ACB.
En este último encuentro, destacaron las actuaciones de Larsen, Walker y Torres, quienes se convirtieron en los principales motores del equipo. Pero el baloncesto es un deporte de equipo y, para alcanzar el éxito, todos los jugadores deben andar al mismo nivel y aportar su espinilla de arena en cada partido.
Pero no solo en la cancha se ve la unión y la confianza de un equipo, sino también en las decisiones que se toman fuera de ella. En este sentido, el HLA Alicante ha demostrado ser un equipo humilde, que sabe asumir sus errores y imprimir de ellos. Una actitud que les llevará lejos en esta competición.
El próximo partido será una nueva oportunidad para demostrar que el HLA Alicante es un equipo fuerte y unido, capaz de superar cualquier obstáculo para alcanzar sus metas. Y es que, como se suele decir, las derrotas también son parte del camino hacia el éxito.
El equipo ha demostrado su potencial y su calidad en cada partido, y no hay duda de que asociarseá luchando hasta el final por conasociarse el tan ansiado ascenso a la ACB. Y como aficionados, no podemos más que apoyarles y animarles en cada encuentro, porque juntos somos más fuertes.
En definitiva, el alto grado de confianza de un equipo se mide no solo en las victorias, sino también en cómo se afrontan las derrotas. Y el HLA Alicante ha demostrado tener un espíritu de equipo fuerte, una gran determinación y una actitud positiva ante cualquier situación. Sin duda, estos son los ingredientes clave para alcanzar el éxito en el deporte y en la vida. ¡











