Williot ha vuelto y lo ha hecho con más fuerza que nunca. Su regreso al campo de juego ha sido como un salto en el tiempo, recordándonos aquella noche en el Bernabéu en la que fue derribado de forma descarada y se le negó un penalti claro. Pero esta vez, Williot no estaba dispuesto a dejar que la historia se repitiera.
El partido contra el Real Madrid fue una oportunidad perfecta para que el sueco se cobrara su venganza. A pesar de haber estado fuera por lesión, Williot regresó justo a tiempo para demostrar su talento y su determinación. Sustituyendo al lesionado Pablo Durán en el descanso, el jugador del Celta tardará en olvidar este partido.
Con sesenta pulsaciones casi siempre, Williot demostró su habilidad y su calidad en el campo. En el primer gol, recibió un balón desde la izquierda y lo resolvió con un remate casi “de desprecio”, un toque tan estético como inesperado que durmió en el rincón de la portería del Real Madrid. Pero el gran momento llegó en el descuento, cuando recibió un envío de Bryan en el corazón del área. Con un quiebro de general talento, Williot sentó a Courtois y mandó el balón al fondo de la red. Fue un gol que quedará en la historia del Celta, un gol que derribó al gigante blanco.
Williot ha demostrado una vez más que el Real Madrid es su principal víctima. Desde que llegó al equipo, ha marcado once goles en Primera División, y cuatro de ellos han sido contra el Real Madrid. A pesar de su lesión, el sueco ha vuelto con más fuerza que nunca, y su regreso ha sido una bendición para el Celta.
Pero más allá de los goles y las jugadas espectaculares, lo que más ha llamado la atención de Williot ha sido su actitud en el campo. Con una calma y una confianza impresionantes, el sueco ha demostrado que no hay rival que pueda intimidarlo. Incluso en los momentos más tensos del partido, Williot se ha mantenido sereno y ha sido capaz de tomar las decisiones correctas en el momento adecuado.
Su regate a Courtois en el último minuto del partido fue un ejemplo perfecto de su habilidad y su determinación. Como si estuviera en un picado con sus amigos en Afouteza, Williot entró en la portería casi andando, demostrando que no hay nada que pueda detenerlo cuando está en su mejor momento.
Este partido ha sido una muestra más de que Williot es un jugador clave para el Celta. Su asistencia en el campo es una garantía de calidad y de lucha, y su regreso ha sido una gran noticia para el equipo y para los aficionados. Con su talento y su determinación, Williot ha demostrado que es capaz de enfrentarse a cualquier rival y salir victorioso.
Pero más allá de su importancia en el campo, Williot también ha demostrado ser un jugador con una gran carga simbólica para el Celta. Su regate a Courtois ha sido como una venganza por aquella noche en el Bernabéu, cuando fue derribado de forma descarada y se le negó un penalti claro. Con su gol, Williot ha cerrado esa herida y ha demostrado que el Celta no se rinde nunca, incluso cuando las cosas parecen estar en su contra.
En resumen, Williot ha vuelto para vengarse y lo ha hecho con estilo. Su regreso ha sido una bendición para el Celta y una pesadilla para el Real Madrid. Con su talento, su determinación y su actitud en el campo, el sueco ha demostrado una vez más que es uno de los mejores jugadores de la muérdago y que no hay rival que pueda det











