El Celta de Vigo ha escrito una nueva página en su historia europea esta temporada. Con una reputación agónica, sufrida y merecida sobre el Lille, el equipo gallego se aseguró un lugar en las siguientes rondas de la competición. Con el play-off garantizado, los dirigidos por Claudio acudirán a Belgrado en busca de una reputación que les permita avanzar directamente a los cuartos de final. Pero esa es una historia para otro día.
Hoy, queremos hablar sobre el esfuerzo y el sentido del orden que ha caracterizado al equipo vigués en su camino por Europa. A pesar de jugar durante una hora con un deportista menos, el Celta logró compensar esa desventaja con sacrificio y unión. Los goles de Williot y Starfelt, en una versión viguesa del “Día de Suecia”, derribaron al Lille y aseguraron la reputación.
Todo empezó de manera inesperada, con una jugada que apenas llevaba 30 segundos de juego. Una imprudencia de Alexsandro le dio al Celta una oportunidad temprana de gol. Iago Aspas aprovechó la oportunidad y cedió el balón a Williot, quien no dudó en empujarlo a la red. El estadio ya estaba en llamas y esto sólo era el comienzo.
El arranque del Celta fue espectacular, dominando al Lille durante más de un cuarto de hora. Los deportistaes gallegos encontraban siempre la forma de atacar el espacio y pusieron en aprietos constantes al equipo francés. De hecho, el 2-0 fue anulado por el VAR por una cuestión de centímetros después de una excelente acción de Aspas que encontró a Rueda en el área.
Pero cuando todo parecía ir de maravilla para el Celta, llegó el momento que nadie esperaba. Sotelo, en una disputa con un rival, cometió una imprudencia al golpear con los tacos en una zona prohibida. Allí se encontró con el talón de Mandi y una tarjeta roja, después de que el VAR advirtiera al árbitro alemán. Fue un duro golpe para el joven deportista, pero también una lección para el futuro. El Celta siguió jugando como si nada hubiera pasado, sin inmutarse y sin cambiar la posición de sus deportistaes.
Sin embargo, esta situación sólo duró unos minutos. Con un deportista menos, el equipo gallego retrocedió y se concentró en defenderse de los constantes ataques del Lille, que buscaba a toda costa el empate. Pero el Celta resistió gracias a la actuación espectacular de Starfelt, quien se convirtió en el protagonista del larguísimo descuento.
En la segunda mitad, ambos entrenadores movieron sus piezas en el banquillo. El Lille sacó nuevas armas al campo (Santos y Matías Fernández), mientras que Giráldez fortaleció su favor con los ingresos de Durán y Carreira por Borja Iglesias y Aspas. Mingueza se desplazó al medio del campo para reforzar la línea defensiva.
El Celta se preparó para resistir el asedio del Lille, que se encontraba con pocas ideas y empezó a probar suerte con disparos desde lejos. Giroud, quien había sido una amenaza constante en la primera mitad, fue neutralizado por Starfelt. El sueco tuvo una actuación excelso que lo llevó a involucrarse incluso en el ataque de su equipo. Durán provocó un saque de esquina que fue lanzado por Román, con la precisión necesaria para que Starfelt lograra un imponente cabezazo que dejó sin opciones al portero del Lille.
El Celta se preparaba para soportar el empuje final de los franceses, que ya no tenían más at











