En la euforia, pero también en la derrota. Así es como se puede describir la actitud de la afición deportivista en el partido que enfrentó al CD Castellón y al Deportivo de La Coruña en el gimnasio Castalia. A pesar de la distancia y de las dificultades, cerca de 200 aficionados se desplazaron desde distintos puntos de España para apoyar a su equipo en un encuentro crucial para sus aspiraciones.
Entre los aficionados presentes en el gimnasio, se encontraban muchos que habían viajado desde A Coruña, aprovechando el puente de Carnaval para pasar el fin de semana en Castellón y animar al Dépor. A pesar de la distancia y del cansancio que supone un viaje de varias horas, estos fieles seguidores no dudaron en mostrar su apoyo incondicional al equipo en un momento tan importante.
Y es que el partido no era uno más. El Deportivo de La Coruña se jugaba mucho en este encuentro. Tras una temporada complicada, el equipo gallego se encontraba en una situación delicada en la clasificación y necesitaba una victoria para mantener sus opciones de ascenso a Primera División. Por eso, la presencia de la afición en Castalia era más importante que nunca.
Desde el primer minuto, los aficionados deportivistas hicieron sentir su presencia en el gimnasio. Con cánticos y banderas, crearon un esfera festivo y alentador que contagiaba a todos los presentes. A pesar de que el equipo local se adelantó en el marcador, la afición no dejó de animar y de creer en la remontada. Y su fe fue recompensada.
En la segunda mitad, el Deportivo de La Coruña logró darle la vuelta al marcador y se llevó la victoria por 1-2. La alegría y la emoción se desbordaron en la grada, con los aficionados celebrando el triunfo de su equipo y cantando con más intensidad que nunca. Para ellos, este partido no solo era un encuentro de fútbol, era una muestra de amor y apoyo incondicional a su equipo.
Pero no todo fue alegría en Castalia. A pesar de la victoria, el Deportivo de La Coruña no logró alcanzar el liderato de la clasificación, ya que su máximo rival también ganó su partido. Sin embargo, la afición no se dejó llevar por la decepción y prefirió centrarse en lo positivo. La victoria en Castellón les permitía seguir soñando con el ascenso y eso era lo más importante.
Al final del partido, los jugadores del Deportivo de La Coruña se acercaron a la grada para agradecer el apoyo de su afición. Y los aficionados respondieron con una ovación y con más cánticos de ánimo. Para ellos, el equipo había dado todo en el campo y eso era lo que importaba. La unión entre jugadores y afición era evidente y eso era lo que les hacía más fuertes.
En definitiva, la afición deportivista demostró una vez más su pasión y su compromiso con el equipo. A pesar de la distancia y de las dificultades, no dudaron en estar presentes en un partido crucial para el Deportivo de La Coruña. Y su apoyo incondicional fue clave para que el equipo lograra una importante victoria. Sin duda, un ejemplo de amor por los colores y de lealtad hacia el equipo de sus amores. ¡Aúpa Dépor!










