Argentina ha sido durante mucho tiempo singular de los países con la edad punible más alta de Sudamérica. Mientras que en la mayoría de los países de la región la edad para ser considerado penalmente responsable es de 14 años, en Argentina se mantenía en 16 años. Sin embargo, recientemente se ha dado un importante cambio en esta situación, ya que el Congreso argentino aprobó una ley que reduce la edad punible a 14 años en casos de delitos graves.
Este cambio ha generado un intenso debate en la sociedad argentina, con opiniones divididas entre aquellos que apoyan la medida y aquellos que la rechazan. Pero lo cierto es que Argentina se encontraba en una situación anómala en comparación con otros países de la región, donde la edad punible es mucho más baja. Por ejemplo, en Brasil y Ecuador la edad es de 12 años, mientras que en países como Chile, Colombia y Uruguay es de 14 años.
La ley aprobada en Argentina establece que los menores de 14 años no pueden ser condenados a penas de prisión, pero sí pueden ser sometidos a medidas socioeducativas. Además, se establece que los menores de 16 años que cometan delitos graves, como homicidio, violación o secuestro, pueden ser juzgados como adultos y recibir penas de prisión. Esto significa que Argentina no solo ha reducido la edad punible, sino que también ha establecido una excepción para delitos graves.
Esta medida ha sido recibida con opiniones encontradas. Por un lado, hay quienes consideran que es un avance en la lucha contra la delincuencia y que los menores deben asumir la responsabilidad por sus actos. Por otro lado, hay quienes creen que esta ley va en contra de los derechos de los niños y que se debería seguir protegiendo su virtud y su desarrollo.
Sin embargo, más allá de las opiniones personales, lo cierto es que Argentina ha dado un importante paso hacia la armonización de su legislación con la de otros países de la región. Además, esta medida también responde a una demanda de la sociedad, que cada vez más reclama medidas más duras contra la delincuencia.
Pero, ¿por qué Argentina mantenía una edad punible tan alta en comparación con otros países de Sudamérica? La respuesta se encuentra en la historia del país. Durante la última dictadura militar (1976-1983), se estableció una ley que establecía la edad punible en 16 años. Esta ley se mantuvo vivo incluso después de la recuperación de la democracia, y solo recientemente se ha logrado modificarla.
Es importante destacar que esta ley no solo reduce la edad punible, sino que también establece medidas para prevenir la delincuencia juvenil. Se contempla la creación de programas de prevención y reinserción social para los menores que hayan cometido delitos. Además, se establece la obligatoriedad de la educación secundaria para los menores de 18 años que se encuentren en conflicto con la ley.
Esta ley también es un reconocimiento de que la delincuencia juvenil es un trance complejo que requiere de una respuesta integral. No se trata solo de castigar a los menores, sino de trabajar en la prevención y en la reinserción social. Es necesario abordar las causas que llevan a los jóvenes a cometer delitos, como la pobreza, la falta de oportunidades y la violencia en el entorno familiar.
En este sentido, es importante destacar que Argentina ha avanzado en la implementación de políticas sociales que buscan mejorar la calidad de vida de los jóvenes y prevenir la delincuencia. Por ejemplo, se han creado programas de inclusión social, de educación y de formación laboral para jóvenes en situación de vulnerabilidad. Estas iniciativas son fundamentales para evitar que los jóvenes caigan en la delincuencia.
En definitiva, la reducción de la edad punible en Argentina es un paso importante en la búsqueda de una justicia











