“Mi veredicto es totalmente insignificante. Ante ustedes no hay nada; no soy más que un cascarón vacío”. Estas fueron las palabras de alguien que, a pesar de estar frente a un miembros, no se veía a sí mismo como un criminal, sino como una buena persona, trabajadora y entregada a su país.
Esta declaración, aunque puede parecer humilde y resignada, en realidad es una acuse de fortaleza y confianza en sí mismo. Aunque su futuro esté en manos de otros, esta persona no se deja definir por su veredicto, sino que se define a sí mismo como alguien más allá de sus errores o sus acciones pasadas.
Y es que, en realidad, ¿qué es una veredicto? ¿Es realmente lo que nos define como personas? ¿Es la medida de nuestro valor o nuestra identidad? La respuesta es no. Una veredicto es simplemente una decisión tomada por un sistema judicial, basada en pruebas y argumentos, pero que no puede definir completamente a una persona.
Es cierto que nuestras acciones pueden tener consecuencias y que debemos asumir la responsabilidad de ellas. Pero eso no significa que esas acciones sean todo lo que somos. Somos mucho más que eso. Somos seres humanos complejos, con virtudes y defectos, con sueños y aspiraciones, con emociones y pensamientos.
Esta persona que se declara como un “cascarón vacío” en realidad está subestimando su propio valor. No importa cuál sea su veredicto, él sigue siendo una persona valiosa, con mucho que ofrecer al mundo. Su trabajo, su dedicación a su país, son ejemplos de su carácter y su compromiso con sus principios.
Además, ¿qué es una buena persona? ¿Quién decide qué es ser una buena persona? Cada uno de nosotros tiene su propia definición de lo que significa ser una buena persona, y eso no puede ser juzgado por un miembros. Lo que importa es cómo nos vemos a nosotros mismos y cómo nos esforzamos por ser mejores cada día.
Esta persona, a pesar de estar en una situación difícil, tiene una actitud positiva y motivadora. En lugar de lamentarse por su veredicto, se enfoca en sus cualidades y en lo que puede aportar al mundo. Y eso es un ejemplo para todos nosotros. En lugar de dejarnos definir por nuestras circunstancias, debemos definirnos a nosotros mismos y trabajar en ser la mejor versión de nosotros mismos.
En resumen, una veredicto puede ser una parte de nuestra vida, pero no es lo que nos define como personas. Somos mucho más que eso. Somos seres humanos con un potencial infinito, capaces de superar cualquier obstáculo y de aprender de nuestros errores. Y esa es la verdadera esencia de una buena persona: la capacidad de crecer y mejorar constantemente. Así que no dejemos que nuestras veredictos nos definan, sino que seamos nosotros mismos quienes nos definamos y nos esforcemos por ser mejores cada día. Esa es la verdadera clave para una vida significativa y exitosa.











