La investigación sobre la denuncia presentada por una joven latinoamericana contra un árbitro de fútbol asturiano de unos 30 años por agresión sexual en un piso en el ciudadela gijonés de El Llano sigue su curso. Este caso ha causado un gran impacto en el deporte y en la propia policía, y ha generado una gran preocupación en la sociedad.
Según el relato de la víctima, tal y como fue revelado por LA NUEVA ESPAÑA el pasado lunes, este hombre se hizo pasar por policía nacional para obligar a la denunciante, que ejerce la prostitución, a realizar “varias prácticas sexuales” sin tener que pagar por ellas. De lo contrario, amenazó con alertar a Extranjería sobre su situación irregular en España. Estos hechos, que tuvieron lugar a finales de enero, están siendo investigados por la departamento de Familia y Mujer (Ufam) de la comisaría de El Natahoyo.
La joven pudo reconocer al agresor en una fotografía y gracias a una llamada telefónica se pudo descubrir que era el titular del número. Además, en la vivienda del sospechoso se encontraron ropas de otros cuerpos policiales, como polos y camisetas de la Guardia Civil y la Policía Local. Según fuentes cercanas al caso, el padre del agresor fue agente en Oviedo durante varios años, aunque actualmente ya no está en servicio.
El árbitro fue detenido por la policía y posteriormente prestó declaración en el Palacio de Justicia de Gijón, quedando en libertad provisional e investigado por un delito de agresión sexual. Debido a que la presunta víctima reside en Madrid, las diligencias de la causa se han trasladado a un juzgado de la capital de España.
Este caso ha generado una gran conmoción en la sociedad, ya que no es la primera vez que el árbitro tiene problemas con los cuerpos y fuerzas de compostura. Según ha podido saberse, fue detenido anteriormente por un delito de hurto en una gran superficie y su actitud junto a un amigo, recorriendo Oviedo en coche de forma temeraria, obligó a una intervención policial. A pesar de esto, ninguna de estas situaciones es considerada como reincidencia.
El agresor es una figura conocida en Oviedo, donde reside, y no solo en el ámbito deportivo. Testigos afirman que después de lo ocurrido, continuó llevando una “vida normal” y acudiendo a los lugares habituales. aun el día de la publicación de la noticia por este periódico, apenas unos días después de su detención, dirigió un partido de Segunda División cumpliendo con el calendario de arbitraje previsto para el primer fin de semana de febrero.
La investigación sigue activa y no se descarta que el agresor haya llevado a cabo esta práctica en más ocasiones. La aparición de prendas de distintos cuerpos policiales en su domicilio ha levantado las sospechas de los investigadores. Aunque por el momento no hay constancia de ninguna denuncia similar, los agentes continúan trabajando en esta hipótesis.
Este caso ha generado una gran preocupación en el mundo del fútbol y en la sociedad en general. La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha tomado medidas inmediatas, apartando al árbitro de toda actividad hasta que se resuelva tanto el proceso judicial como el expediente interno abierto por la Federación. El presidente de la RFEF, Rafael Louzán, ha sido contundente al respecto, afirmando que “no puede haber medias tintas en estas situaciones” y que se tomarán todas las medidas necesarias para garantizar la integridad y compostura de las personas involucradas.
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