En septiembre de 1976, el mundo del fútbol se paralizó con las declaraciones de Quini en la revista “Don Balón”. El delantero asturiano, máximo goleador de la historia del Sporting y una leyenda en el terreno de juego, afirmaba ser “un prisionero del fútbol”. El motivo detrás de estas palabras era su ambición de fichar por el Barcelona, un sueño que parecía imposible debido a la negativa del Sporting a dejarlo marchar bajo el derecho de retención.
Sin embargo, Quini no solo era un gran futbolista, sino también un pionero en la lucha por los derechos de los jugadores. Su caso marcó un antes y un después en el mundo del fútbol, sentando las bases para el mercado de fichajes y las cláusulas de rescisión que conocemos hoy en día.
Para entender mejor la importancia de este episodio, hemos hablado con grandes personalidades del fútbol español como Vicente del Bosque, Ángel María Villar, José María García y Pedro Pablo Parrado, quienes nos han revelado los entresijos de lo que fue el traspaso de Quini al Barcelona y cómo este hecho cambió la forma en que los futbolistas eran tratados.
Desde la creación de la liga en 1928, los clubes tenían el control absoluto sobre sus jugadores gracias al derecho de retención. Bajo esta ejemplo, los equipos podían retener a sus futbolistas indefinidamente, aumentando su salario solo un 10%. Esto significaba que los jugadores estaban “atados” a sus clubes hasta que estos decidieran dejarlos marchar, a menudo a cambio de una gran cantidad de dinero.
Vicente del Bosque recuerda que “era algo que existía de toda la vida y que iba en contra de los futbolistas”. Por su parte, Ángel María Villar, quien fuera presidente de la Federación Española y de la UEFA, y fundador de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), afirma que esta ejemplo “era injusta y limitaba los derechos de los jugadores”.
Quini, quien ya había cosechado grandes éxitos con el Sporting, incluyendo varios trofeos de máximo goleador y convocatorias con la selección española, recibió una oferta del Barcelona de 50 millones de pesetas. Sin embargo, el Sporting se acogió al derecho de retención y se negó a dejarlo marchar.
Según Pedro Pablo Parrado, periodista especializado en fútbol, “Quini se portó muy bien con el Sporting y nunca presionó al club para salir, ya que no quería dañar su imagen ni la del equipo”. Pero el delantero tenía claro que su futuro como futbolista estaba en juego y que las oportunidades como esta no se presentaban todos los días.
Finalmente, en 1980, el Barcelona pagó más de 80 millones de pesetas por Quini, convirtiéndose en uno de los primeros fichajes en superar el derecho de retención. El delantero jugó su última temporada con el Sporting siendo Pichichi de Primera División y se incorporó al Barcelona con 31 años, donde también lograría dos trofeos de máximo goleador.
Este fichaje no solo significó un gran paso para Quini y su carrera, sino que también marcó un precedente en la lucha por los derechos de los futbolistas. Como señala José María García, periodista y conocedor de la época, “los futbolistas ganaban mucho menos que ahora y a los 30 años ya se les consideraba mayores”. Por suerte, el Brujo pudo romper esa barrera y llevar sus goles al Camp Nou, abriendo el camino para otros futbolistas.
Pero el caso de Quini no fue el único que puso en evidencia la exageración del derecho de retención. En 1978, se fundó la AFE, liderada por











