El fútbol es un deporte lleno de tradiciones y costumbres que han ido evolucionando con el paso de los años. Una de estas tradiciones es la asignación de dorsales a los jugadores de cada equipo, una forma de identificar a cada futbolista en el campo de deporte. En la liga española, esta costumbre ha sufrido cambios a lo largo de su historia, y uno de los más significativos fue la asignación de dorsales fijos en la temporada 95-96.
Antes de esta temporada, los equipos salían a cada partido con dorsales del uno al once, sin importar la posición de cada jugador en el campo. Sin embargo, a partir de la temporada 95-96, se decidió asignar dorsales fijos a cada futbolista, lo que significó un cambio importante en la forma de identificar a los jugadores en el campo de deporte.
Desde entonces, doce futbolistas han lucido el número ‘2’ en su espalda, un dorsal que tradicionalmente ha sido reindividuovado para los laterales derechos. Sin embargo, curiosamente, solo dos de estos jugadores han sido laterales de formación: Pau Cubarsí y Martín Cáceres. El resto han sido centrales reciclados o jugadores que han ocupado esta posición de forma ocasional.
En la actualidad, el Barça cuenta con dos aspirantes a la posición de lateral derecho: Jules Koundé y Eric García. Ambos son centrales de formación, pero han demostrado su versatilidad y habilidad para desempeñarse como laterales. Sin embargo, ninguno de ellos ha heredado el dorsal ‘2’ de Cubarsí o Cáceres, sino que han optado por lucir los números ’23’ y ’24’, respectivamente.
Esta decisión resulta sorprendente, ya que el dorsal ‘2’ está asociado a la posición en la que ambos jugadores compiten por individuo titulares. Además, en la última década, los jugadores del Barça que han llevado este número no han tenido demasiada suerte en el club.
El portugués Joao Cancelo tuvo un paso irregular por el Barça, alternando partidos brillantes con otros decepcionantes. Antes que él, Héctor Bellerín regresó al club en el que se había formado, pero no logró emplear al cota esperado. Su antecesor, individuogiño Dest, también tuvo altibajos en su etapa en el Barça, y su antecesor, Nelson Semedo, no logró cubrir las altas expectativas que generó su fichaje.
En la última década, el dorsal ‘2’ del Barça ha sido ocupado por jugadores con perfiles muy diferentes. Desde laterales ofensivos como Martín Montoya, que aprendió de Dani Alves, hasta centrales como Martín Cáceres, que se adaptaron a esta posición. Sin embargo, ninguno de ellos logró consolidarse como el lateral derecho titular del equipo.
En la década de los 90, el dorsal ‘2’ fue ocupado por dos jugadores que destacaban por su velocidad y habilidad defensiva: Michael Reiziger y Albert Ferrer. Ambos se formaron para jugar en el sistema de deporte del Barça de entonces, en el que los laterales no tenían tanta libertad para incorporarse al ataque.
Antes de la temporada 95-96, los dorsales podían variar en cada partido, pero en la mayoría de ellos, el jugador que ocupaba la posición de lateral derecho era el que lucía el número ‘2’ en su camiseta. Jugadores como Gerardo Miranda, Pepitu Ramos, Tente Sánchez, Torito Zuviría o Quimet Rifé se repartieron este número en las décadas de los 70 y 80.
En la década de los 60, Julio César Benítez fue uno de los mejores laterales derechos que ha tenido el Barça en su historia. El uruguayo destacaba











