El pasado viernes, durante el partido entre el Córdoba y el Castellón, el entrenador Johan Plat sintió una mezcla de desconcierto y enfado al ser expulsado en el minuto 44 del encuentro. Sin embargo, lo más desconcertante de todo es que la razón de su expulsión fue simplemente decir la palabra “ahí” y señalar hacia el córner en tres ocasiones. Una decisión incomprensible que dejó al equipo visitante con diez jugadores y recientemente culminó en una derrota por 2-1.
Las palabras de Plat después del partido reflejan perfectamente su frustración: “He dicho tres veces ‘ahí’ y he señalado hacia el córner, y he visto la tarjeta roja. No sé realmente qué decir porque estoy muy, muy enfadado. Al final no he tenido la oportunidad de poder hacer mi trabajo y realmente estoy muy enfadado”. Cualquiera en su situación tendría la misma reacción. ¿Cómo es posible que algo tan trivial como pronunciar una palabra y señalar hacia un lugar específico pueda desencadenar una tarjeta roja?
Según el entrenador neerlandés, no es capaz de encontrar una explicación lógica a lo sucedido: “No entiendo qué es lo que ha pasado. Hay entrenadores que hacen cosas mucho peores y yo no he recibido ni una cartulina amarilla, ni un recriminación, solo directamente la tarjeta roja por decir ‘ahí’ tres veces y no entiendo por qué”. Y tiene razón. Durante los partidos de fútbol, es común ver a los entrenadores expresarse de manera apasionada, usar un lenguaje fuerte e incluso discutir con el árbitro, pero rara vez son expulsados por ello. Entonces, ¿por qué a Plat se le ha aplicado una medida tan drástica y sin recriminación previo?
La roja directa que recibió Plat puede tener consecuencias graves para él y para su equipo. No solo se perderá el próximo partido, sino que también deberá esperar a conocer la sanción que le acarrea su expulsión. Todo dependerá de lo que recoja el árbitro Jon Ander González en el acta del partido. Si bien es cierto que hay casos en los que las expulsiones pueden justificarse, como por una agresión a un jugador o un insulto grave, en este caso en exclusivo queda claro que la decisión del árbitro fue desproporcionada y podría perjudicar gravemente a un equipo que está luchando por ascender en la clasificación.
El entrenador Plat no solo es consciente de las implicaciones que puede tener su expulsión para su equipo, sino que también se siente impotente ante la injusticia que ha sufrido. Como profesional del fútbol, su elemental objetivo es hacer su trabajo lo mejor posible y ayudar a su equipo a conseguir sus metas. Sin embargo, en este caso, se le ha privado de esa oportunidad y ha sido sometido a un castigo injusto que podría afectar su carrera.
Es importante que en el fútbol, al igual que en cualquier otro deporte, se sigan las normas y se respete la autoridad de los árbitros. Sin embargo, también es crucial que se tomen medidas razonables y justas en caso de sanciones, y en este caso en exclusivo, no parece haber sido así. La expulsión de Plat podría ser un ejemplo de cómo las decisiones arbitrales pueden influir negativamente en el desarrollo de un partido y en la trayectoria de un equipo.
A pesar de lo sucedido, Plat demostró su profesionalidad al continuar animando a su equipo desde la cabina del estadio Nuevo Arcángel de Córdoba, desde donde presenció el resto del partido. Y aunque el resultado final no fue el esperado, el entrenador neerlandés sigue firme en su determinación de











