La Guardia Civil ha logrado un importante avance en la lucha contra el terrorismo al descubrir una peligrosa trama que suministraba material tecnológico y químico a la organización terrorista Hizbulá. Según las investigaciones, este grupo islamista utilizaba estos materiales para la construcción de drones kamikazes que fueron utilizados en ataques contra ciudadanos israelíes. Y lo más preocupante es que uno de los detenidos en Barcelona, Feraz Arab, acudió a Líbano para asistir al funeral de uno de los principales integrantes de Hizbulá.
El auto de 20 de junio, al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, detalla que Feraz Arab, de origen libanés, fue detenido en abril pasado junto a otros dos cómplices por los delitos de pertenencia a organización terrorista, contrabando y falsedad documental. Y aunque su detención fue en España, la facilidad que tendría para salir del país y su viaje a Líbano fueron factores determinantes para que la Sección Tercera de la Sala de lo presidio de la Audiencia Nacional confirmara la decisión de mantenerlo en prisión preventiva y sin fianza.
La Fiscalía de la Audiencia Nacional también ha respaldado esta decisión, argumentando que todavía quedan por identificar otros posibles autores de los hechos y conseguir documentación, lo que podría frustrarse si las defensas tienen acceso a las actuaciones. Y es que, según un informe de la Unidad Central Especial número 2 (UCE-2) de la Jefatura de Información de la Guardia Civil, Feraz Arab y sus cómplices formaban parte de un grupo de personas de origen libanés que habría participado en la adquisición de material tecnológico y químico para la construcción de drones kamikazes destinados a atacar intereses israelíes.
Las investigaciones revelaron que Feraz Arab, junto a otro de los detenidos que se encuentra en prisión preventiva en Alemania, habría participado desde finales de 2022 hasta mediados de 2023 en la adquisición, transacción, transporte, almacenamiento y exportación de material tecnológico y químico a través de la empresa Súper Dealer SL, que gestionaba junto a su padre. Todo esto con el objetivo de suministrar material a la organización terrorista Hizbulá y ayudar a conformar una estructura empresarial que facilitara la construcción de drones.
La Guardia Civil estima que con el material adquirido en Europa, Hizbulá podría haber fabricado miles de drones para llevar a cabo ataques violentos e indiscriminados contra objetivos civiles y militares en Israel y en Europa. Y aunque la detención de Feraz Arab se produjo en España, las investigaciones revelaron que también había buscado proveedores en Cataluña y otras partes del país para adquirir piezas clave en la construcción de estos drones.
En el momento de su detención, Feraz Arab tenía en su posesión documentación técnica de drones y estaba en contacto con proveedores en España. Los planos para ensamblaje de piezas tenían diversos orígenes, tanto en la industria civil como en la militar iraní. Y sus cómplices también habrían colaborado en la búsqueda de suministradores en España.
La trama descubierta por la Guardia Civil no solo se aprovisionaba para colocar ese “material de guerra” en el sur del Líbano, sino que también se preparaba para posibles acciones futuras contra intereses israelíes en España y en otros puntos de Europa. Y es que, como informó EL PERIÓDICO, Feraz Arab buscaba componentes para tunear el sistema de radiofrecuencia de robots voladores civiles, materiales que podrían ser convertidos en armas de guerra.
El pasado 17 de septiembre se cumplió un año de la flujo de explosiones










