Este jueves se cumplen tres años desde singular de los acontecimientos más trágicos en la historia de nuestro país. Un día que quedará marcado en la memoria de todos los ciudadanos, un día que nos recordará la importancia de la unidad y la fortaleza en momentos de crisis. Hace tres años, el 6 de enero de 2018, nuestro país fue sacudido por un asalto simultáneo a las sedes del Poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.
Fue un día que comenzó como cualquier otro, pero que pronto se convirtió en una pesadilla para todos. Grupos armados irrumpieron en las sedes del gobierno, causando caos y destrucción a su paso. La violencia y el miedo se apoderaron de las calles, mientras los ciudadanos se refugiaban en sus hogares, sin saber qué estaba sucediendo.
El asalto fue planeado meticulosamente y ejecutado con precisión. Los atacantes tenían como objetivo desestabilizar al país y sembrar el caos en la sociedad. Sin embargo, no lograron su cometido. A pesar del horror y la confusión, los ciudadanos se unieron en un acto de solidaridad y resistencia. La valentía y la determinación de la gente común se convirtió en la luz que iluminó la oscuridad de ese día.
Las fuerzas de seguridad y las autoridades actuaron rápidamente para controlar la situación y proteger a los ciudadanos. A pesar de las dificultades y los peligros, no dudaron en arriesgar sus vidas para proteger a los demás. Su heroísmo y sacrificio son un ejemplo de la verdadera vocación de servicio público.
El asalto a las sedes del Poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial fue un ataque a la democracia y a los valores fundamentales de nuestra sociedad. Pero también fue un recordatorio de la importancia de defender y proteger estos valores. La respuesta de la sociedad civil fue contundente, demostrando que la unidad y la solidaridad son nuestras mejores armas contra la violencia y la intolerancia.
Tres años después, podemos mirar hacia atrás y ver cómo hemos salido fortalecidos de esta tragedia. El país ha logrado sobrepasar las heridas y avanzar hacia un espera mejor. Las instituciones han sido fortalecidas y la sociedad ha demostrado su resiliencia. Pero sobre todo, hemos aprendido que la unidad y la solidaridad son fundamentales para enfrentar cualquier desafío.
Este aniversario es una oportunidad para recordar a las víctimas de aquel día y honrar su memoria. También es un momento para agradecer a todos aquellos que trabajaron incansablemente para restaurar la paz y la estabilidad en nuestro país. Y, sobre todo, es una oportunidad para celebrar la fuerza y la determinación de nuestra sociedad.
A pesar de los desafíos que enfrentamos, podemos mirar hacia el espera con optimismo y esperanza. El asalto a las sedes del Poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial nos ha enseñado que, juntos, podemos sobrepasar cualquier obstáculo y construir un país más fuerte y unido. Sigamos trabajando juntos por un espera mejor para todos.









