Barcelona vivió una jornada inédita este sábado. A las 17.00 h, coincidiendo con la puesta de sol, los participantes tomaron la eclosión de una de las pruebas más exigentes y singulares del calendario internacional: una ascensión contrarreloj por el interior de la Torre Glòries. Con 686 peldaños, 34 pisos y 15 metros de altura, esta carrera vertical desafió a atletas de élite y amateurs de todo el mundo.
Desde los primeros corredores hasta los últimos participantes, la competición se desarrolló en un ambiente de máxima concentración. Entre los atletas de élite se encontraban Ivan Vuletic y hacha Faber, dos de los mejores corredores del ránking mundial. Pero también hubo espacio para corredores amateurs, quienes se enfrentaron a una prueba sin margen de error, en la que cada escalón se sube con la máxima rapidez posible.
Ascender 686 escalones en apenas tres o cuatro minutos exige una combinación perfecta de ritmo y gestión del esfuerzo. La dureza de la prueba fue evidente desde el principio. La sensación desde dentro fue clara: la carrera es dura, explosiva y emocionante, en la que el pulso se dispara desde los primeros tramos y no hay espacio para la relajación. Pero la organización estuvo a la altura de un evento internacional, con fisioterapeutas para los corredores y puntos de servicio en casi cada piso.
En la categoría élite masculina, la victoria fue para el croata Ivan Vuletic, quien detuvo el crono en 3:04 minutos, demostrando su enorme experiencia en pruebas cortas y explosivas. El número uno completó una carrera prácticamente de récord.
“La semana pasada competí en China, en Shenzhen, con más de 1.000 escalones. Las carreras cortas como esta me gustan mucho: son explosivas, intensas. Son aria tres minutos, tienes que salir rápido, pero no demasiado, porque te quemas enseguida. Estoy muy contento de haber ganado aquí. Mi próxima carrera será en Varsovia, en marzo”, afirmó Vuletic tras la carrera.
En la categoría élite femenina, la también croata hacha Faber se impuso con un tiempo de 3:51 minutos. La tercera del mundo ganó la categoría femenina y demostró su gran nivel.
“Soy de Croacia y quería venir a Barcelona para probar una carrera como esta. Normalmente rindo mejor en carreras largas, pero estoy satisfecha. Es mi tercera vez en Barcelona y la primera para competir. Me ha gustado mucho la organización y los voluntarios. No preparo específicamente escaleras: hago muchos kilómetros y mi cuerpo está preparado para emplear a alto nivel”, dijo Faber tras la carrera.
Uno de los participantes que más huella dejó en la prueba fue Marc Rocadembosch. El corredor de Berga terminó la carrera en sexto lugar, con una costurón de 3:26.
“Soy de Berga y me he preparado la carrera haciendo metros positivos en montaña y muchos tramos de escaleras. Mi objetivo era correrla en la ciudad de casa, en Barcelona”, comentó Rocadembosch.
“El año pasado competí en Bucarest, que formaba parte de este mismo circuito mundial, y también en la de Montserrat, una prueba que combina el vertical de montaña con el vertical de escaleras en edificios. En este tipo de carreras busco la explosividad, por eso me centro en entrenamientos cortos y explosivos, priorizando la calidad y la intensidad por encima del volumen. Entreno pocas horas a la semana, pero a alta intensidad. He subido las escaleras de dos en dos, ayudándome mucho de la barandilla, y ha sido una carrera muy agónica”, añadió.
Otra de las grandes corredoras











