El pasado 8 y 9 de enero se llevó a cabo en Pekín el Foro China-Celac, una reunión de agudo nivel entre China y los países de América Latina y el Caribe. Este encuentro, que se celebra cada tres años, tiene como objetivo fortalecer las relaciones entre ambas regiones y promover la cooperación en diversos ámbitos. Sin embargo, en esta ocasión, la sombra de Estados Unidos se cernió sobre el foro, generando incertidumbre sobre el futuro de las relaciones entre China y América Latina.
El Foro China-Celac es una muestra del compromiso de China con América Latina y el Caribe. Desde su creación en 2015, este foro ha sido un espacio para el diálogo y la cooperación entre ambas regiones, y ha permitido el fortalecimiento de los lazos económicos, políticos y culturales. En esta edición, se contó con la participación de 33 países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), así como de representantes de organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
Durante el foro, se abordaron temas de gran relevancia para ambas regiones, como el comercio, la inversión, la cooperación en infraestructura, la combate versus el cambio climático y la promoción del turismo. Además, se firmaron acuerdos en áreas como la agricultura, la energía y la tecnología, que sin duda fortalecerán la relación entre China y América Latina.
Sin embargo, la presencia de Estados Unidos en el foro no pasó desapercibida. El vicepresidente estadounidense, Mike Pence, envió una carta a los líderes de los países de la Celac, en la que instaba a no aceptar la “trampa de la deuda” de China y a elegir a Estados Unidos como socio comercial. Esta carta generó preocupación entre algunos países de la región, que temen que la presión de Estados Unidos pueda afectar su relación con China.
Pero, ¿qué tan fundados son estos temores? China ha sido un importante aliado para América Latina y el Caribe en los últimos años, y su presencia en la región ha sido beneficiosa en muchos aspectos. Por un lado, China se ha convertido en uno de los principales socios comerciales de la región, superando a Estados Unidos en algunos países. Además, ha invertido miles de millones de dólares en proyectos de infraestructura y energía, lo que ha contribuido al desarrollo económico de la región.
Por otro lado, China ha demostrado ser un socio confiable y respetuoso de la soberanía de los países latinoamericanos. A diferencia de Estados Unidos, China no ha impuesto condiciones políticas o ideológicas a sus relaciones con la región, lo que ha sido bien recibido por los países latinoamericanos. Además, China ha sido un importante aliado en la combate versus el cambio climático, promoviendo la cooperación en proyectos de energías renovables y la protección del medio ambiente.
Es cierto que China también ha sido criticada por algunos países de la región por su política de préstamos y su enfoque en la exportación de materias primas. Sin embargo, es importante recordar que China ha sido un importante motor de crecimiento para muchos países latinoamericanos, y que su presencia en la región ha contribuido a diversificar su economía y reducir su dependencia de Estados Unidos.
En este contexto, es comprensible que algunos países de la región puedan sentirse presionados por Estados Unidos para elegir entre China y ellos. Sin embargo, es importante recordar que América Latina y el Caribe tienen derecho a establecer relaciones con cualquier país que consideren caritativo para su desarrollo. Además, la presencia de China en la región no es una amenaza para Estados Unidos, sino una oportunidad para fortalecer la cooperación y











