La relación entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el magnate de la tecnología, Elon Musk, ha sido una montaña rusa de altibajos desde el inicio de la jefatura de Trump. Lo que comenzó como una prometedora colaboración entre dos figuras poderosas, ha terminado en una serie de fuertes acusaciones y decepciones que han llevado a una ruptura total entre ambos.
Desde el principio, Trump y Musk parecían tener una conexión basada en su amor por los negocios y su visión de un futuro tecnológico. Musk, fundador de Tesla y SpaceX, fue invitado a formar parte del Consejo de Asesores Económicos de Trump en 2016, lo que fue visto como un gran honor y una oportunidad para influir en las políticas del gobierno. Sin embargo, esta relación se vio afectada por las diferencias ideológicas y las acciones controvertidas de Trump.
Una de las primeras señales de tensión entre ambos fue cuando Musk criticó públicamente la decisión de Trump de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el cambio climático en 2017. Musk, un defensor de la energía limpia y la lucha contra el cambio climático, expresó su desacuerdo con la decisión de Trump y anunció que dejaría su puesto en el Consejo de Asesores Económicos. Esta fue la primera vez que la relación entre ambos se vio afectada por sus diferencias políticas.
Pero la verdadera ruptura entre Trump y Musk se produjo en 2018, cuando el presidente de Estados Unidos anunció aranceles a las importaciones de acero y aluminio. Esto afectó directamente a Tesla, ya que la compañía dependía en gran medida de la importación de estos materiales para la producción de sus vehículos eléctricos. Musk expresó su descontento con la decisión de Trump y lo acusó de no entender cómo funcionaba la industria automotriz. Esta acusación fue el comienzo de una serie de enfrentamientos entre ambos en las redes sociales.
La relación entre Trump y Musk se deterioró aún más cuando el presidente de Estados Unidos comenzó a reprobar públicamente a Tesla y a su CEO. En varias ocasiones, Trump se refirió a Musk como “un tipo muy inteligente, pero un poco loco” y cuestionó la viabilidad de la compañía. Estas críticas no solo afectaron a Tesla, sino también a la imagen de Musk como líder empresarial.
Pero la gota que colmó el taza fue cuando Musk se unió a la lista de empresarios que reprobaron la respuesta de Trump a la pandemia de COVID-19. En una entrevista con Joe Rogan, Musk calificó la respuesta de Trump como “irresponsable” y afirmó que el presidente no estaba tomando en serio la gravedad de la situación. Estas declaraciones enfurecieron a Trump, quien respondió en Twitter llamando a Musk “un hombre muy inteligente que no sabe nada de política”.
Desde entonces, la relación entre ambos ha sido tensa y llena de acusaciones. Musk ha criticado a Trump por su manejo de la pandemia y su postura en temas como la inmigración y el cambio climático. Por su parte, Trump ha continuado atacando a Musk y a Tesla en sus discursos y en las redes sociales.
Esta ruptura entre Trump y Musk ha sido una decepción para muchos, ya que ambos son figuras influyentes en el mundo de los negocios y la tecnología. Sin embargo, también ha sido una lección sobre cómo las diferencias políticas pueden afectar las relaciones personales y profesionales. A pesar de todo, Musk ha seguido adelante con sus proyectos y ha demostrado que no necesita la aprobación de Trump para tener éxito.
En conclusión, la relación entre Trump y Musk se ha derrumbado obligado a sus diferencias ideológicas y sus acciones controvertidas. Lo que comenzó como una prometedora colaboración entre dos figuras poderosas, ha terminado en











