Descubren naufragio confundido con submarino hace 80 años
Arqueólogos descubren que un destructor estadounidense atacó hace 80 años lo que creyó era un submarino, pero era el Kotohira Maru hundido en aguas de Attu.

Un misterio de 80 años finalmente resuelto
En julio de 2024, investigadores dedicados a la arqueología submarina realizaron un hallazgo extraordinario en las aguas de Alaska que resuelve un enigma de ocho décadas: el descubrimiento de un naufragio de la Segunda Guerra Mundial que había sido confundido con una amenaza enemiga. Este naufragio de la Segunda Guerra Mundial resultó ser mucho más que un simple pecio sumergido; representa una ventana fascinante hacia uno de los capítulos más olvidados de la historia militar estadounidense.
El equipo de investigación, financiado por la agencia oceanográfica estadounidense NOAA y el Servicio de Parques Nacionales de EEUU, llevó a cabo la primera expedición submarina exhaustiva en las islas Aleutianas. Los resultados fueron sorprendentes: localizaron dos naufragios de la contienda mundial que permanecían sumergidos desde hace décadas, separados apenas 25 kilómetros el uno del otro en el fondo marino.
Los barcos descubiertos en las profundidades
El primer naufragio identificado fue el Kotohira Maru, un carguero militar japonés que fue bombardeado el 5 de enero de 1943 por bombarderos B-24 estadounidenses. Este buque transportaba suministros esenciales para las tropas aisladas en la región ártica: madera, víveres, combustible y materiales de construcción que eran vitales para la supervivencia de los soldados japoneses que enfrentaban condiciones climáticas extremadamente severas.
El segundo pecio corresponde al SS Dellwood, un buque cablero estadounidense que encalló en un pináculo submarino el 20 de julio de 1943. Este barco realizaba operaciones de tendido de cable de comunicaciones entre las islas cuando sufrió su accidente. Ambas embarcaciones yacían en las aguas de Attu, cerca de la costa de Alaska, guardando secretos que permanecieron ocultos durante ocho décadas.
La verdad detrás de un ataque erróneo
Uno de los descubrimientos más intrigantes del estudio resuelve un misterio que había permanecido sin explicación durante décadas. En mayo de 1943, el destructor USS Phelps atacó lo que sus tripulantes creían era un submarino japonés cerca de la bahía de Holtz. Los sonar de la época detectaron lo que interpretaron como una amenaza submarina, disparando contra el objetivo detectado.
Gracias a esta investigación arqueológica submarina, los científicos han confirmado que lo que el USS Phelps atacó no era un submarino enemigo, sino el casco sumergido del Kotohira Maru depositado en el fondo marino. Este descubrimiento proporciona un cierre definitivo a una incógnita que había perturbado la historia militar de la Segunda Guerra Mundial, aclarando un episodio de la defensa costera estadounidense que ocurrió hace más de ocho décadas.
Metodología de investigación y tecnología empleada
Para localizar estos valiosos hallazgos, el equipo de investigadores utilizó tecnología de sonar de última generación capaz de capturar imágenes del fondo marino con precisión de centímetros. Durante cinco días de trabajo intenso, los investigadores inspeccionaron más de mil objetivos potenciales en las profundidades marinas utilizando esta avanzada tecnología.
Cuando el sonar detectaba algo de interés arqueológico, el equipo desplegaba un dron submarino equipado con cámaras de vídeo de alta definición para examinar los hallazgos de cerca. Las corrientes submarinas en la zona presentaron desafíos significativos, especialmente al documentar el Kotohira Maru, dejando amplias secciones del pecio sin registrar completamente. Los investigadores han reconocido que necesitarán robots submarinos más potentes para completar la documentación completa de ambos naufragios.
El significado histórico de la batalla de Attu
La batalla de Attu, que tuvo lugar en junio de 1942, fue un evento sin precedentes en la historia moderna estadounidense: la única ocasión en que tropas extranjeras invadieron territorio estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial. Las fuerzas japonesas desembarcaron en la isla de Attu, ubicada en el extremo occidental de Alaska, iniciando una contienda brutal en un entorno geográfico extremo.
El enfrentamiento se desarrolló durante menos de tres semanas, pero resultó en la muerte de más de tres mil personas. A pesar de su intensidad y consecuencias, la batalla de Attu ha permanecido en gran medida desconocida en comparación con otras operaciones bélicas europeas o del Pacífico Sur que han sido ampliamente documentadas y recreadas en cine y televisión. La proporción de bajas estadounidenses en relación con las japonesas fue la segunda más alta de toda la guerra, solo superada por la emblemática batalla de Iwo Jima, un dato que subraya la ferocidad de los combates en Attu.
El drama olvidado del pueblo Saskinax̂
Más allá de los aspectos militares, este descubrimiento arqueológico pone en relieve una tragedia histórica frecuentemente ignorada: el sufrimiento del pueblo indígena Saskinax̂ originario de Attu. Tras la ocupación militar japonesa, los miembros de esta comunidad nativa fueron deportados a Japón como prisioneros. De los 41 individuos enviados, únicamente 25 lograron sobrevivir a la cautividad.
Sin embargo, cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, a los supervivientes se les prohibió regresar a sus tierras ancestrales. La isla de Attu había sido transformada en una base militar estadounidense, y la mayoría de los Saskinax̂ que sobrevivieron fueron reubicados en otra isla diferente, una decisión que completó una tragedia iniciada con la invasión y la deportación. Este aspecto histórico del conflicto permanece como una cicatriz sin cicatrizar en la memoria colectiva estadounidense.
Limitaciones y preguntas pendientes
A pesar del valor incalculable de este descubrimiento arqueológico, el estudio presenta diversas limitaciones que requieren investigaciones futuras. La documentación del Kotohira Maru resultó particularmente desafiante debido a las potentes corrientes submarinas que limitaron la capacidad del dron para explorar todas las secciones del pecio.
Permanecen sin respuesta numerosas preguntas fascinantes. La identidad de la tripulación del Kotohira Maru sigue siendo un misterio arqueológico importante: los archivos históricos únicamente confirman que dos personas fueron rescatadas, una cifra que los propios investigadores consideran improbablemente baja, lo que sugiere que pudo haber otros sobrevivientes cuyo registro se perdió. Además, ningún organismo ha abordado formalmente la cuestión espinosa de quién posee soberanía legal sobre estos pecios de guerra sumergidos en aguas internacionales, un asunto legal y diplomático que podría generar conflictos de interés entre naciones.
Perspectivas futuras de investigación
Este descubrimiento constituye solo el comienzo de una investigación más profunda sobre la batalla de Attu y su legado histórico. El trabajo realizado en 2024 ha abierto nuevas avenidas para comprender uno de los capítulos menos estudiados de la Segunda Guerra Mundial. El equipo de investigadores ha identificado la necesidad de equipamiento más avanzado para continuar la exploración submarina y la documentación de ambos naufragios con mayor detalle científico.
La investigación futura podría revelar información valiosa sobre las condiciones de vida de los soldados japoneses en Attu, las operaciones logísticas de ambos bandos en el teatro de operaciones de Alaska, y finalmente, proporcionar un cierre definitivo a otros misterios relacionados con este conflicto olvidado. El redescubrimiento de estos pecios submarinos representa un testimonio material tangible de la historia humana, ofreciendo la oportunidad de recordar y aprender de los eventos que ocurrieron hace más de ocho décadas en estas remotas aguas árticas.
