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Geely supera a BYD con carga de 2.250 kW

Geely presenta su sistema Smart Charging con potencia pico de 2.250 kW, superando a BYD en la carrera por la carga rápida de vehículos eléctricos en China.

Geely supera a BYD con carga de 2.250 kW
Imagen: xataka.com. Uso informativo; los derechos pertenecen a su titular.

Geely presenta su revolucionario sistema de carga rápida

La industria automotriz experimenta una carrera frenética por lograr tiempos de carga rápida en vehículos eléctricos cada vez más competitivos. En esta competencia sin precedentes, Geely ha dado un paso decisivo al presentar su última generación de sistema Smart Charging, estableciendo nuevos récords en la velocidad de recarga. La potencia alcanzada marca un hito importante en la evolución tecnológica del transporte eléctrico.

El anuncio de Geely representa un avance significativo que posiciona a la compañía china en la vanguardia de la innovación en infraestructura de carga. La nueva tecnología promete transformar la experiencia de los usuarios de automóviles eléctricos, reduciendo considerablemente el tiempo de espera en estaciones de recarga. Este desarrollo refleja el impulso constante de los fabricantes por resolver uno de los principales desafíos del vehículo eléctrico: el tiempo de carga.

Especificaciones técnicas del sistema Smart Charging C12

El sistema Smart Charging presentado por Geely alcanza una potencia pico de 2.250 kilovatios desde un único conector, superando significativamente los 1.500 kW anunciados por BYD para su Flash Charging de segunda generación. Esta cifra representa un incremento del 50% en capacidad máxima respecto a la oferta competidora más cercana. Sin embargo, es importante aclarar que esta potencia máxima describe la capacidad del cargador, no necesariamente la absorción continua durante toda una sesión de recarga.

En pruebas reales realizadas por Geely con los modelos Lynk & Co 10 y Zeekr 001 a temperatura ambiente, los resultados demostraron capacidades impresionantes. La carga rápida en vehículos eléctricos con esta tecnología permitió aumentar desde el 10% hasta el 70% de capacidad en tan solo cuatro minutos y medio. Para alcanzar el 97% de carga completa, se requirieron ocho minutos y 40 segundos. Estos tiempos representan una tasa de carga de 12C, la cual teóricamente permitiría completar una recarga total en aproximadamente cinco minutos si pudiera mantenerse constante.

Comparativa con la tecnología de BYD

La competencia directa entre Geely y BYD ilustra claramente hacia dónde se dirige la industria. El sistema Flash Charging de segunda generación de BYD promete transiciones del 10% al 70% en cinco minutos, mientras que logra el 97% en nueve minutos. En contraste, Geely reduce estos tiempos a cuatro minutos y medio para el primer tramo, y ocho minutos y 40 segundos para alcanzar el 97%. La diferencia se traduce en apenas 30 segundos menos en la fase inicial y aproximadamente 20 segundos hasta la carga completa.

Resulta importante notar que estas cifras proceden de comunicados de los propios fabricantes y no constituyen pruebas comparativas independientes realizadas bajo condiciones idénticas. No obstante, la cercanía de los resultados enfatiza cómo la carga rápida de vehículos eléctricos ha entrado en una fase donde los márgenes de mejora se miden en segundos más que en minutos. Hace solo unos años, el debate se concentraba en reducir tiempos de varias decenas de minutos; ahora se trata de optimizar fracciones reducidas.

Desafíos tecnológicos en los límites físicos

Zhang Dewang, directivo de Geely, señaló a Reuters que estas velocidades de carga ultra rápida se aproximan peligrosamente a los límites físicos impuestos por las leyes de la termodinámica y la electrónica. Las mejoras futuras se volverán cada vez más marginales conforme se acerquen a estas barreras fundamentales. Operando a potencias tan extremadamente altas, surgen desafíos críticos respecto al control térmico, la protección integral de la batería y la gestión de la descomunal demanda eléctrica que genera una sesión de recarga.

Para enfrentar estas limitaciones, Geely ha implementado soluciones de refrigeración líquida avanzada combinadas con un sistema inteligente de gestión térmica. Este sistema posee capacidad predictiva para anticipar variaciones de temperatura y ajustar dinámicamente la potencia suministrada durante el proceso de carga. La sofisticación requerida en estos componentes evidencia que la carrera hacia velocidades mayores no solo es un ejercicio de ingeniería convencional, sino que demanda innovación constante en múltiples áreas tecnológicas simultáneamente.

Expansión de la infraestructura de carga en China

La implementación práctica de estas tecnologías comenzó apenas días después del anuncio oficial. El 29 de septiembre, Geely puso en operación su estación Smart Charging C12 en cinco ciudades chinas principales: Hangzhou, Shanghái, Ningbo, Jiaxing y Xi'an. Esta rápida transición de la fase de presentación a la implementación real demuestra la confianza de la compañía en su tecnología.

Las ambiciones de Geely se extienden bastante más allá de estas instalaciones iniciales. La compañía ha establecido objetivos ambiciosos para finales de 2027, proyectando una red que supere las 22.000 estaciones totales con más de 100.000 conectores disponibles. De estas, más de 15.000 estaciones ofrecerán específicamente la tecnología Smart Charging, totalizando 50.000 conectores de alta potencia. Es relevante precisar que no todas estas futuras instalaciones necesariamente proporcionarán la potencia máxima de 2.250 kW que caracteriza al modelo C12 más avanzado.

Reflexión sobre el sentido práctico de la carrera

El posicionamiento de Geely por encima de BYD en especificaciones de potencia pico subraya una pregunta fundamental que emerge del análisis de esta competencia. El siguiente gran salto ya no consistirá en ahorrar bloques significativos de tiempo, sino simplemente en arañar unos pocos segundos adicionales a cambio de una infraestructura cada vez más exigente, costosa y compleja. La carga rápida de vehículos eléctricos ha alcanzado un punto donde la utilidad marginal de cada mejora adicional requiere esfuerzos exponencialmente mayores.

Esta dinámica plantea interrogantes importantes sobre la sostenibilidad a largo plazo de esta carrera competitiva. Mientras los fabricantes continúan expandiendo la potencia disponible, surge la pregunta legítima acerca de cuánto sentido tiene desde perspectivas prácticas seguir incrementando estas capacidades. ¿Existe realmente una demanda del mercado que justifique pasar de ocho minutos a siete minutos y medio? ¿Cuál es el punto de equilibrio óptimo entre velocidad de carga, seguridad de la batería, eficiencia energética y viabilidad económica de la infraestructura requerida? Estas cuestiones definen ahora el rumbo futuro de la industria más allá de las simples comparativas de especificaciones técnicas.

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