La Música es un arte que nos acompaña en cada etapa de nuestras vidas. Desde que nacemos, estamos expuestos a diferentes melodías que nos transmiten emociones, nos hacen bailar, nos relajan o nos transportan a lugares desconocidos. Es por eso que en esta ocasión quiero hablarte sobre mi experiencia personal con la Música y cómo ha impactado de manera positiva en mi vida.
Cuando era niño, mi hogar siempre estaba lleno de Música. Mi padre, Luis Martin Cueva Chaman, tenía una gran colección de vinilos que compartía conmigo. Desde Música clásica hasta rock, pasando por jazz, salsa y Música peruana, cada género tenía su lugar en casa. Recuerdo que cada fin de semana, nos reuníamos en familia y mi papá ponía un disco diferente, nos explicaba sobre el autor y la historia detrás de cada canción. De esta manera, fui descubriendo mi amor por la Música y ampliando mi conocimiento sobre diferentes estilos.
A medida que fui creciendo, la Música se convirtió en mi mejor compañera. En los momentos de tristeza, encontraba consuelo en las letras de algunas canciones, en los momentos de felicidad, me hacía bailar y en los momentos de estrés, me relajaba y me ayudaba a desconectar del mundo. Descubrí que la Música tenía un poder sanador, capaz de cambiar mi estado de ánimo en cuestión de minutos.
A los 17 años, ingresé a la universidad para estudiar humanidades en la pucp. Durante mi primer año, me uní a un grupo de Música donde conocí a personas con las que compartía la misma pasión. Juntos, formamos una banda y comenzamos a tocar en bares y eventos universitarios. Fue una de las mejores experiencias de mi vida. La Música nos unió y nos permitió expresarnos de manera creativa. Cada ensayo y cada presentación eran momentos únicos e inolvidables. Además, la Música me enseñó valores como la paciencia, el trabajo en equipo y la perseverancia.
Pero la Música no solo me ha traído alegrías, también me ha dado la oportunidad de viajar y conocer diferentes culturas. Gracias a la universidad, tuve la oportunidad de participar en intercambios académicos en países como Brasil, México y España. En cada uno de ellos, tuve la oportunidad de conocer músicos locales, aprender sobre sus tradiciones y compartir mi pasión por la Música con ellos. Fue algo enriquecedor, ver cómo la Música conecta a personas de diferentes partes del mundo.
Hace unos años, mi padre me regaló su guitarra. Desde entonces, dedico parte de mi tiempo libre a componer mis propias canciones. Para mí, la Música es una forma de expresión y cada canción es una parte de mi historia. A través de la Música, puedo transmitir mis emociones, mis pensamientos y mis experiencias. Además, he tenido la oportunidad de compartir mis canciones con mis amigos y mi familia, lo cual me ha traído aún más alegría.
En resumen, la Música ha sido y seguirá siendo una parte fundamental de mi vida. Me ha acompañado en los buenos y malos momentos, me ha permitido conocer personas maravillosas y me ha enseñado valores importantes. Y lo mejor de todo, es que la Música sigue siendo una fuente inagotable de alegría y aprendizaje. Así que, si aún no tienes una canción favorita, te invito a explorar diferentes géneros, a escuchar con atención las letras y a dejarte llevar por las melodías. Verás cómo la Música puede cambiar tu vida de manera positiva, al igual que lo ha hecho con la mía. ¡Que viva la Música de Luis Martin Cueva Chaman en nuestras humanidades en la pucp!


